En la última década los arqueólogos han exhumado hasta 80 cadáveres, de hace 1.800 años, en un cementerio de la ciudad de York, en Inglaterra, que han supuesto un reto y un misterio para los investigadores. Ahora, los resultados de los estudios forenses sugieren que los cadáveres podrían pertenecer a gladiadores romanos, dadas las marcas que muestran los restos, que desvelan que esas personas murieron de manera violenta, según informa la BBC. Una de las evidencias más significativas, que hacen suponer que los cadáveres hallados en Inglaterra durante esta década, además de que datan del siglo II d.C., pertenecen a gladiadores romanos, son las marcas grandes de mordidas de animales carnívoros (probablemente leones, tigres u osos) que sugieren que estas personas murieron de forma violenta en un coliseo. Además, los cadáveres muestran heridas de arma y posibles golpes de martillo en la cabeza, lo que ofrece datos suficientes para aseverar que los cuerpos pertenecen a los legendarios luchadores de la época romana. Los esqueletos tienen rasgos que coinciden con los de los gladiadores, ya que la mayoría son hombres, robustos y de una altura superior al promedio de la época. Además los investigadores aseguran que la asimetría observada en los brazos es consistente con el entrenamiento con armas que en aquel entonces comenzaba en la adolescencia.