Cuando eran todavía niñas, las hembras neandertales eran cambiadas por su familia con otros grupos. En ellos se harían adultas y tendrían hijos. En cambio, los niños seguirían viviendo con sus padres hasta la edad adulta. Así lo indica el primer análisis genético de una familia neandertal, la formada por 12 jóvenes, niños y adultos que vivieron en la cueva asturiana de El Sidrón hace 49.000 años. "Se intercambiaban a las hembras casaderas antes de que alcanzasen la madurez reproductora", explica Antonio Rosas, investigador del CSIC y uno de los autores del análisis. La práctica se conoce como patrilocalidad y es aún común, por ejemplo, entre algunas tribus de cazadores y recolectores de África. El trabajo aporta un árbol genealógico al que le falta una mitad. Se debe a que el equipo ha logrado analizar solo su ADN mitocondrial, la parte del legado genético que pasa exclusivamente de madres a hijos.