Hemingway no fue, aunque se repita a menudo, el descubridor de los sanfermines hacia el exterior. Otros periodistas y escritores los habían retratado ya en francés y en inglés, ni la suya fue la primera novela en describirlos; se anticipó El barrio maldito, de Félix Urbayen, publicada en 1925. Pero, sin duda, es la más famosa.
El título
Suele decirse que The Sun Also Rises es el título original en inglés y Fiesta el de la traducción al español. No es así. Fiesta es el título que puso el propio Hemingway al manuscrito en inglés. Al acabar el primer borrador, dudó de si los lectores norteamericanos aceptarían un título en un idioma extranjero y manejó otros. El finalmente elegido, The Sun Also Rises, procede de una cita del Eclesiastés que figura al inicio de la novela. Sin embargo, la primera edición en inglés publicada en el Reino Unido por la editorial Jonathan Cape, en junio de 1927, recuperó el título inicial de Fiesta. Este se mantiene en la mayoría de las ediciones en castellano, y en otros idiomas como alemán, italiano o rumano, pero ha habido algunas con otros títulos: Ahora brilla el sol (Mariel, Buenos Aires, 1958) o Fiesta –También sale el sol– (Ediciones y Libros, Pamplona, 2002).
El autor
Ernest Miller Hemingway había nacido en 1899 en Oak Park, Illinois, hijo de un médico y de una profesora de música. Tras finalizar la secundaria, comienza a trabajar como periodista en el Kansas City Star. En 1918 se alista con la Cruz Roja como conductor de ambulancias; es herido en el frente ítalo-austríaco de la I Guerra Mundial. En 1919, de vuelta en América, trabaja en The Toronto Star Weekly y en 1921 es enviado a Francia como corresponsal. Poco antes se ha casado con Elizabeth Hadley Richardson, pianista y cantante. En París se relacionan con escritores de la llamada Generación Perdida como James Joyce, John Dos Passos, Ezra Pound o Scott Fitzgerald. En 1923 renuncia a su trabajo como periodista, aunque sigue viviendo en Francia, para seguir una carrera como escritor que inicia con la publicación de poemas y relatos.
Algunas de sus amistades en París le hablan de la tauromaquia, por la que siente mucho interés. En la primavera de 1923 viaja con dos amigos a España y asiste a corridas en Madrid, Aranjuez, Sevilla, Ronda y Granada. Se entusiasma por los toros y en julio acude, con su mujer, a las fiestas de Pamplona. Repetirá en los años siguientes con algunos amigos.
Los sanfermines de Fiesta
La novela retrata principalmente lo sucedido en los sanfermines de 1925, los terceros que conocía Hemingway. Ese año había acudido acompañado de Hadley, de lady Duff Twysden y su amante, Patrick Guthrie, de los escritores Harold Loeb y Donald Ogden Stewart y de un viejo amigo de Chicago, Bill Smith. La rivalidad sexual que provoca la inglesa entre Guthrie, Loeb y el propio Hemingway genera conflictos y perjudica la diversión. La novela recoge, con bastantes licencias y cambiando el nombre de los personajes, tal situación.
No obstante, algunos de los detalles que recoge Fiesta responden a los sanfermines del año anterior, como la famosa descripción del chupinazo, que entonces se disparaba desde la plaza del Castillo: “A las doce del mediodía, el domingo 6 de julio, la fiesta estalló. No hay otra forma de describirlo”. En 1924 el 6 de julio fue domingo, en 1925 lunes. Y también el relato de una muerte en el encierro, la de Esteban Domeño Laborra, que se había producido el 13 de julio de 1924. Hemingway relata con mucha precisión cómo se produjo la cogida junto al vallado en la curva de Telefónica, aunque cambia el nombre del muerto por el de Vicente Gironés y varía algunas otras circunstancias.
El cartel de fiestas de 1925, encargado por el Ayuntamiento a Rafael de Penagos Zalabardo, uno de los más ilustres pintores y cartelistas del momento, anuncia que las “ferias y fiestas de San Fermín” tendrían lugar “del 6 al 18 de julio”. Una costumbre que hoy suele generar confusión. Se entendía que las ferias duraban hasta el 18, residuo de la norma medieval de veinte días de feria de ganado a contar desde la festividad de San Pedro, pero las fiestas solo hasta que acababan los encierros, las corridas de toros y las verbenas, sin día fijo y que ese año fue el 12 de julio. “El último día de fiestas”, titula La Voz de Navarra del martes 14 la crónica del domingo 12.
El proceso de escritura
Hay diversas leyendas sobre cómo se escribió Fiesta. En Pamplona se cuenta que Hemingway empezó a redactarla sobre una mesa del Café Iruña. En Valencia se dice que la comenzó en el Hotel Reina Victoria; en su ascensor hay una placa conmemorativa de tal hecho ficticio. El propio Hemingway contribuyó al mito afirmando en 1954, con mala memoria, en una entrevista con George Plimpton, que la había iniciado el día de su cumpleaños, el 21 de julio, en Valencia. En el restaurante Sobrino de Botín, de Madrid, presumen de conservar la mesa habitual de Hemingway donde solía escribir (es probable que el escritor nunca pusiera sus pies en ese establecimiento).
Acabados los sanfermines de 1925, Hemingway y su mujer tomaron el tren hacia Madrid el 13 de julio. Durante el viaje, el escritor comienza a poner en orden las notas tomadas en Pamplona y a plasmar por escrito sus primeras ideas. Lo sabemos por una carta a Bill Smith del 27 de agosto donde le cuenta que ha escrito unas mil doscientas palabras al día desde que dejó Pamplona, y otra a su madre del 11 de septiembre en la que le dice que ha estado escribiendo todos los días, incluso viajando en tren, desde el 13 de julio. Sigue escribiendo en Madrid (se aloja en la pensión Aguilar), donde acude a ver torear de nuevo al Niño de la Palma, a quien convierte en uno de sus personajes. El 21 de julio escribe desde Madrid a Bill Smith para decirle, además de que ha estado trabajando como un demonio en su novela, que al día siguiente viajarán a Valencia para asistir a su feria. Allí se alojan, no en el Reina Victoria, sino en el desaparecido Hotel Valencia, desde el que escribe cartas a Bill Smith y al catedrático de la Universidad de Princeton Christian Gauss. El 23 de julio fecha el primero de los siete cuadernos donde escribe el manuscrito completo con el título de Fiesta. Hasta entonces, había escrito en hojas sueltas.
Vuelve a Madrid el 4 de agosto, donde sigue escribiendo, y continúa en San Sebastián (Hotel Suizo), en Hendaya (Grand Hotel Imatz) y en su casa de París, a donde regresa de su gira el 19 de agosto. El 21 de septiembre acaba el manuscrito, que posteriormente encarga mecanografiar. Poco después decide cambiar el título por The Sun Also Rises. El otoño lo dedica a escribir una novela corta, The Torrents of Spring, y el invierno a corregir.
En febrero de 1926 firma un contrato con Charles Scribner’s Sons para publicar ambas novelas, que se lanzan en mayo y octubre de ese año. En agosto corrige las pruebas de Fiesta enviadas por la editorial y añade una dedicatoria a su esposa y a su hijo: “This book is for Hadley and for John Hadley Nicanor”. Se acaban de separar debido al romance que mantiene Hemingway con la que será su segunda esposa, Pauline Pfeiffer. Unos meses más tarde, al negociar el divorcio, los derechos de autor quedan en poder de Hadley.
El impacto
The Sun Also Rises tiene un notable éxito desde su publicación, entra en la lista de best sellers y conoce muchas reediciones. Hemingway se convierte en un autor famoso, aunque algunos de sus amigos retratados en la novela se enfadan y enfrían su relación con él.
Se suele culpar a Fiesta de la avalancha de turistas que años después llega a los sanfermines. Se exagera mucho. Ya había turistas extranjeros antes de 1926, en la propia novela Hemingway hace aparecer a británicos y norteamericanos que vienen a Pamplona desde Biarritz, y los encierros aparecían en la prensa internacional. La gran oleada de visitantes no se nota hasta los años 50, cuando España se abre al turismo de masas y lo convierte en su principal industria. La novela contribuye al auge de visitantes, sobre todo desde el mundo anglosajón, pero es muy posible que sin ella los sanfermines también hubieran alcanzado su actual notoriedad.
La recepción en Pamplona
Las obras de Hemingway tardan en llegar a España y no tienen tanto éxito como en otros países. Uno de los primeros españoles en leer The Sun Also Rises, en inglés, es José Robles Pazos, profesor en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. En 1927 publica una reseña nada entusiasta en La Gaceta Literaria: “Se nota en el autor el propósito de reaccionar contra el sentimentalismo de ciertas novelas muy populares y contra el estilo pomposo que adoptan algunos literatos solemnes. Pero su humorismo, algo pueril, como de buen americano, le hace caer en la superficialidad, y no logra que el lector tome en serio, ni a ratos, la tragedia de la generación perdida”.
Los primeros ejemplares en castellano que llegan son los de la traducción de José Mora Guarnido y John E. Hausner publicada por Santiago Rueda Ediciones en Buenos Aires en 1944. Provocan una actitud despectiva en parte de la prensa navarra. Ángel M.ª Pascual, en Arriba España de 28 de junio de 1946, escribe que el libro “exhala una idiotez inimaginable”. Otros escritores navarros lo ven con mejores ojos. El número de San Fermín de 1946 de la revista Pregón, parece que por iniciativa de José M.ª Iribarren, publica algunos fragmentos del capítulo XV de Fiesta, donde se describe el inicio de los sanfermines. En la misma revista, tres años más tarde, Faustino Corella hace una respetuosa reseña de la novela, aun confesando su escaso entusiasmo por Hemingway: “Es más realista, con abundantes y agudas observaciones sobre las personas y las cosas en aquellos días de animación peculiar”.
Iribarren, en Hemingway y los Sanfermines (1970), con relación a cuando Hemingway vuelve en 1953, se pregunta: “En Navarra, ¿llegaríamos a doce los que habíamos leído Fiesta en la edición argentina de Santiago Rueda hecha en 1944?”. ¿Se ha leído, se lee hoy, a Hemingway en Pamplona? Lo hemos adoptado como una especie de mascota de la ciudad, está omnipresente en la promoción turística de los sanfermines, pero creo que, aunque algo más que en la época de Iribarren, lo seguimos leyendo —y valorando— poco. Ni siquiera todas las bibliotecas públicas de Pamplona tienen Fiesta en su catálogo.