Con los nervios de quien no se ha visto en una de estas y el aplomo de quienes se enfrentan a situaciones tensas en su día a día, a las doce en punto del 6 de julio, Araceli Sergio Aguilera y Clint Jean Louis Fernández prendieron la mecha del Chupinazo que abría las fiestas de San Fermín de 2026. Tras lanzar las proclamas de rigor, casi rituales, “Pamploneses, Pamplonesas. Viva San Fermín. Iruindarrak, gora San Fermin”, recibidas y contestadas por los miles de personas que abarrotaban la plaza Consistorial bajo un sol de justicia, la fiesta estalló, como dejó escrito el escritor estadounidense Ernest Hemingway en su novela Fiesta, que este año ya es centenaria.

Los dos representantes de la Subdirección de Urgencias de Navarra, él, director de la Subdirección, y ella, enfermera de UVI Móvil de Urgencias de Tafalla y elegida en votación por todos sus compañeros para estar en el balcón de la Casa Consistorial, se abrazaron antes de prender juntos la mecha del cohete. Tras unos segundos de expectación con los pañuelos al aire mientras el proyectil ganaba altura, explotaba y, haciéndole coro, miles de gargantas gritaban su alegría. Minutos después, Clint reconocía que ese cambio de «la gente con las camisas blancas y después el rojo» es una de las cosas que más le ha impresionado. Para Araceli, las imágenes desde el balcón con las que se queda son la de los gaiteros y los txistularis que salen después a recorrer las calles de Pamplona y la de «todo el mogollón de gente en masa porque a mí me gusta mucho la piña de gente».

Pañuelos al viento a la espera de que estalle el cohete. Patxi Cascante

A la espera

Antes del Chupinazo, en la plaza se sucedían todo tipo de cánticos de la más variada temática, bailes y remos vikingos, mientras el sol elevaba la temperatura por encima de los 30º que los animosos mozos y mozas combatían con todo el líquido que podían. Desde algunos balcones y ventanas colaboraban lanzando barreños de agua. En el interior, a pesar de la notable representación política, los auténticos protagonistas fueron los dos sanitarios, que antes del Chupinazo mostraron su orgullo y su satisfacción porque haya sido la sociedad pamplonesa la que les haya elegido para ese momento. Araceli reconocía que entrar en la sala del balcón «ha sido un poco apabullante, la verdad, pero bien» y acordándose «todo el rato de nuestros compañeros y compañeras del servicio de Urgencias. Bueno, y de todos los sanitarios de la sanidad pública navarra». Clint reconocía que el nerviosismo estaba ahí, pero con «ganas de hacerlo bien y con la alegría de todo el mundo que representamos».

Para Araceli, como pamplonesa, la experiencia de prender la mecha de las fiestas de su pueblo le pone «la carne de gallina». En el caso de Clint, para sorpresa de algunos, esta no es la primera vez que prende un cohete, ya que en el año 2018 abrió las fiestas de Aoiz. Pero esta cierta veteranía no le ha evitado dejarse en casa un amuleto en forma de San Fermín. Pero la profesionalidad no se olvida y recomendaba mucha hidratación ante el fuerte calor, además de «que se esté a la sombra, que se ponga sombrero».

Un momento mágico

Una vez terminada su labor, algo más relajados, Clint y Araceli han permanecido largo rato en el balcón disfrutando de cómo la calle volvía a recuperar el protagonismo con la salida de los txistularis y gaiteros del Ayuntamiento mientras otros invitados disparaban otros cohetes en una tanda que inauguraba el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, y le seguían poco a poco el resto de los representantes de los diferentes grupos políticos que integran el gobierno municipal, así como otros invitados.

«Desde abajo la expectativa es a ver si lo lanzan y empieza. Pero estar arriba es un momento único en la vida. Es que es increíble, increíble»

Clint Jean Louis Fernández - Director de la Subdirección de Urgencias de Navarra

Clint Jean Louis ya había vivido el Chupinazo desde abajo hace 30 años, en 1994. Ahora la perspectiva era nueva. «Desde abajo la expectativa es a ver si lo lanzan y empieza. Pero estar arriba es un momento único en la vida. Es que es increíble, increíble». Araceli Sergio se ha acordado de mucha gente. «Tenía encargos de acordarme de personas, he mirado para arriba, por supuesto me he tocado la oreja, que no sé si se ha visto». Al final ha resumido en que la memoria va hacia la familia, hacia los amigos.

Con un sencillo «todavía estoy temblando ahí, en las piernas» resumen la emoción duradera de un acto del que han sido protagonistas por elección popular entre los pamploneses, que han querido reconocer así la importante labor de los profesionales del Servicio de Urgencias de Navarra.

Las fiestas, lanzadas

Por delante, nueve días de fiesta ininterrumpida en las calles con un programa oficial de 516 actos, que este año da más protagonismo a la infancia y a los barrios, a los que se suman las numerosas actividades en la calle que organizan peñas, asociaciones y diversas entidades.

Todo ello acompañado de un amplio despliegue de seguridad y sanidad y una reiterada apelación institucional al respeto y a la convivencia.

Uno de los principales actos será mañana, 7 de julio, la Procesión de San Fermín en el día grande de las fiestas, que se espera multitudinaria y en cuyo recorrido volverá a sonar la Jota a San Fermín de la Coral Santiago, que este año cumple 50 años.

Antes, a las ocho en punto, las miradas se centrarán en el primer encierro con toros de la ganadería de Fuente Ymbro.