En el interior de la iglesia de San Lorenzo, en pleno Casco Antiguo de Pamplona, se alza la capilla de San Fermín, el espacio construido en el siglo XVIII donde reposa durante todo el año la imagen del copatrón de Navarra, conocido cariñosamente por los pamploneses como el 'santo morenico' por el color de su rostro y sus manos.

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Procesión de San Fermín: recorrido fotográfico a lo largo de los años DIARIO DE NOTICIAS

Más allá de la emoción de los encierros y del bullicio propio de las fiestas, este recinto concentra la dimensión religiosa, histórica y devocional de una celebración mundialmente conocida.

Un edificio tricentenario

La actual capilla fue construida y consagrada el 7 de julio de 1717 en la parroquia de San Lorenzo para la veneración de San Fermín, copatrón de Navarra junto a San Francisco Javier, mientras que el patrón de Pamplona es San Saturnino.

Vídeo de la misa de San Fermín 2026, 7 de julio, en directo DIARIO DE NOTICIAS

Se trata, ha explicado a EFE el párroco de San Lorenzo, Javier Leoz, de una capilla de líneas clasicistas del siglo XVIII que en su origen "no era así, ni de lejos; era mucho más abirragada, era mucho más churrigueresca, mucho más barroca, pero parece que no era del gusto de los pamploneses".

Al venirse abajo la cúpula de aquella primera capilla, ha señalado, se decidió darle un corte "más clasicista, más sencillo, más bonito, que es el que conocemos actualmente". Destaca en el recinto su gran lámpara, que fue donada por la familia del famoso tenor navarro Julián Gayarre.

Las reliquias de San Fermín llegaron a Pamplona en dos tandas. En la primera, en 1186, fueron trasladadas a la Catedral de Pamplona, y en la segunda, en 1572, fueron depositadas en la iglesia de San Lorenzo. "Pero ocurre que el San Fermín de San Lorenzo, su reliquia, se hace más popular, por decirlo de una manera, que la reliquia de San Fermín que se custodiaba en la Catedral", ha relatado Leoz.

Vísperas y devoción popular

La actividad religiosa en torno a la capilla comienza ya el 6 de julio con las vísperas, oficiadas por el arzobispo en presencia de la corporación municipal. La Capilla de Música de la Catedral y la Orquesta Sinfónica de Navarra interpretan piezas tradicionales en un acto que marca el reencuentro del santo con los pamploneses al inicio de las fiestas.

El día grande de las fiestas, 7 de julio, la capilla se convierte en epicentro de la jornada. A primera hora, la corporación municipal parte de la Casa Consistorial hacia la Catedral para recoger al Cabildo y, desde allí, el cortejo se dirige a San Lorenzo para sacar al santo en procesión por el Casco Antiguo.

La efigie, que con su peana de oro y plata llega a los 2,70 metros de altura y alcanza los 480 kilos de peso, es una talla de madera del siglo XV que guarda reliquias en el óvalo del pecho. Acompañada por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, La Pamplonesa, txistularis, gaiteros y representantes municipales y eclesiásticos, recorre las calles del centro de Pamplona para regresar después a su capilla.

Misas de la 'escalerica'

A lo largo del año, la capilla acoge también ciclos de estudio y conferencias sobre la figura de San Fermín y el ceremonial de las fiestas, profundizando en su dimensión histórica y religiosa.

En la actividad anual de la capilla destacan las misas de la llamada "escalerica de San Fermín", una tradición muy arraigada entre los pamploneses que se celebra al hilo de la popular canción del "1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzoâ", una cuenta atrás que culmina el 7 de julio, día grande del patrón.

Cada mes, coincidiendo con esos peldaños simbólicos, se oficia una misa en la capilla de San Fermín, y numerosas peñas, cuadrillas y familias lo conmemoran también con comidas o cenas. Esta práctica, ni escrita ni oficial pero profundamente asentada en la ciudad, mantiene vivo el espíritu sanferminero a lo largo del año.

Miles de visitantes a la capilla durante todo el año

La capilla de San Fermín, ha destacado Leoz, es sin duda "el centro de nuestra fiesta". Por este recinto, cada día de fiestas pasan unas 20.000 personas y se calcula que durante todo el año la iglesia es visitada por cerca de medio millón de personas que se acercan a contemplar la imagen del santo.

"Sin él no se entiende la fiesta", ha subrayado el párroco.