LAS cajas de cartón que servían para embalar la mercancía, el casi medio millón de cajetillas de tabaco de las marcas Marlboro y Winston, tenían la apariencia y las dimensiones regladas que se suele usar en el mercado oficial del tabaco, aunque se declaró a su entrada en el país como productos textiles. Sin embargo, el interior de los paquetes despertó desde el primer momento los recelos de los agentes aduaneros del puerto de Valencia, que no perdieron de vista el envío. Así, con la participación en el seguimiento de funcionarios procedentes de las delegaciones especiales de la Agencia Tributaria de Valencia, Zaragoza y Navarra, apenas se dejó de vigilar el cargamento durante su viaje de 500 kilómetros.
El contenedor que había sido desembarcado en el puerto valenciano por la mañana llegaba a primera hora de la noche a una nave industrial ubicada en el polígono de Ezkabarte. Era el momento de actuar. La Agencia Tributaria dispuso un operativo con el fin de interceptar la mercancía trasladada y descubrir, cómo así fue finalmente, si en el interior del almacén de los receptores, existía una carga mayor de objetos de contrabando. Una vez detenidos los dos hermanos navarros que recibían las cajetillas de tabaco, los agentes se dispusieron a abrirlas. Comprobaron no sin sorpresa que las cajas de cartón contenían pijamas de cierto grosor y de marcas chinas, enfundados en bolsas de plástico, y que pretendían ofrecer otra apariencia sobre el verdadero contenido de las cajas. Por eso se declararon en la aduana como productos textiles.
Para hacerse una idea de lo que supone la incautación llevada a cabo hay que ver los datos nacionales. Incluso durante meses enteros no se ha incautado en todo el Estado tanto tabaco de contrabando como el que se intervino el jueves en Navarra. Los datos reflejan que este 2010 se han aprehendido en los servicios aduaneros 13.107.813 cajetillas de tabaco, un 37,45% más que en 2009.