madrid. En España hay 50.000 embriones congelados que no han sido transferidos para provocar una gestación y que permanecen en un "limbo legislativo" a la espera de que se tome una decisión sobre su posible destrucción, su donación a parejas con problemas de fertilidad o su uso para la investigación.
"Tenemos 50.000 embriones y no sabemos qué hacer con ellos", reconoció el ginecólogo Pedro Caballero, director de la Fundación Tambre, que constituyó el primer comité de ética de una clínica de reproducción asistida creado en España. Por su parte, el doctor Miguel Casares hizo hincapié en que las instalaciones y el mantenimiento de estos cigotos son "enormemente costosos".
En cuanto a la posibilidad de destinarlos a la investigación para el tratamiento de enfermedades o para la medicina regenerativa, confesó que las clínicas de este país especializadas en células madre prefieren obtenerlas por otras vías, siempre que sea posible, sin recurrir a las embrionarias.