pamplona. La Comisión de Ordenación del Territorio, presidida por la consejera de Administración Local, Vivienda y Ordenación del Territorio, Amelia Salanueva Murguialday, resolvió ayer favorablemente el Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal que dibuja el desarrollo de un área residencial de vivienda protegida en el área de Guenduláin. Casi un año después de su aprobación inicial, y tras superar las fases de información pública y audiencia de los ayuntamientos afectados (Cendea de Galar y Cendea de Cizur, que han presentado alegaciones al mismo, incluso Galar lo consideró "ilegal"), el macroplan dispone del informe favorable de la COT, y deberá ser ratificado por acuerdo de Gobierno. La representación municipal (FNMC) volvió a abstenerse apelando, al igual que la vez anterior, al "diálogo" con los municipios. Los terrenos adquiridos en su día por la sociedad Desarrollo Sostenible (alrededor de 90 millones de euros que financió la sociedad formada por unas 40 empresas de la Asociación de Constructores y Promotores de Navarra), se recalifican de este modo, lo que supone un aval para los bancos que fiaron en su día dicha operación, entre ellos la antigua Caja Navarra. Un trámite urbanístico que deja ordenados estos terrenos, hoy en propiedad del Gobierno foral, y sobre los que, sin embargo, no existe ninguna previsión de desarrollo en los próximos años, teniendo en cuenta que ya hay sectores urbanizados sin completar y después se quería priorizar el nuevo sector residencial de Donapea en Cordovilla. Queda por ver también si el Ejecutivo terminará pagando a los constructores el suelo que se hizo a cambio de los derechos edificatorios, no en metálico, en plena época de bonanza económica. En principio, la consejera de Vivienda ha asegurado en múltiples ocasiones que descartan ese extremo. Los costes de urbanización están cifrados en 350 millones de euros.
vivienda protegida El plan, promovido por la empresa pública Nasursa, y que se desarrolla en una superficie de 4.113.757 m² de los términos municipales de Cizur (con el 82% de superficie) y Galar, plantea dos subsectores: residencial y de actividad económica.
En el primero se prevé, sobre un área de casi 3.200.000 m², la construcción de un total de 18.389 viviendas, de las cuales el 87,86% serán vivienda protegida y el 12% restante libres. Asimismo, está previsto destinar cerca de 1.100.000 m² a espacios libres y 326.000 m² a equipamiento comunitario polivalente, donde se incluyen reservas de suelo para servicios sanitarios, educativos y deportivos, entre otros usos. La zona, que incluirá parcelas para uso terciario y productivo, dispondrá de 16.526 plazas de aparcamiento. La reserva de dotaciones es superior a los mínimos legales. A su vez, el paso por la Autovía de Logroño, uno de los aspectos más polémicos del diseño, se resuelve con un paso a nivel (quedará cubierta a lo largo de 500 metros). El segundo área abarcará unos 900.000 m² y estará dedicado a la actividad económica. En esta zona se plantea la creación de un parque tecnológico con 185.000 m², centrado en la investigación de temas relacionados con vivienda, bioclimatismo y sostenibilidad, acorde con los objetivos del Plan Moderna.