pamplona. El Día de la Misión Diocesana de Navarra volvió a celebrarse ayer en el auditorio Juan de Jaso en Javier, donde el arzobispo de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez, celebró una eucaristía e impuso la cruz misionera a diecinueve misioneros. A la misa, que tuvo lugar a las 12 horas, acudieron alrededor de 700 personas .
El inesperado temporal de nieve dificultó el acceso a Javier. De hecho, a las 13 horas había organizado un concierto por la orquesta y el coro de Valtierra que estuvo a punto de cancelarse por la imposibilidad de la banda de llegar hasta el lugar a causa de la nieve. No obstante, finalmente sí pudo celebrarse y los misioneros disfrutaron de la música ofrecida por la orquesta dirigida por José Antonio Morella.
En la eucaristía y en el concierto participaron familiares y amigos de los misioneros homenajeados, más cientos de creyentes de Pamplona y alrededores que se acercaron hasta Javier para sumarse a la celebración de los actos festivos que se vivieron en un ambiente cercano y entrañable.
De este modo, los familiares pudieron despedirse de los misioneros que en breve partirán a su destino, que les dispersará por países de todo el mundo. En concreto, México, Ecuador, Bolivia, Ecuador, Guinea, Congo, Perú y Brasil son las nuevas residencias de los misioneros.
Ayer, 3 de diciembre de 2010, hizo 498 años de la muerte de San Francisco Javier. Así, con motivo de la celebración del patrono de las misiones y de Navarra, el arzobispo de Pamplona y Tudela recordó en la homilía el espíritu misionero de San Francisco Javier que "surcó los mares y entregó su vida para que muchos tuvieran la certeza de que Dios les amaba", expresó. "Su espíritu navarro le hacía ser emprendedor, no como se lo había planteado antes de su conversión, sino desde el servicio al hombre, dando su propia vida", recordó Pérez.
El arzobispo tuvo aún más palabras de elogio para el patrón de las misiones y dijo sobre su figura que "toda la Iglesia le reconoce como el gran patrón de las misiones. Su gran deseo fue poder llevar la Palabra de Dios a China pero la muerte impidió realizar tal ilusión. No descansaba porque le urgía anunciar a Dios y su mensaje de amor".
Por este motivo, para emular al patrón de Navarra, el arzobispo instó a "promover, con esperanza, en nuestra Diócesis, la Nueva Evangelización y, a la vez, animar a salir, después de una cuidada preparación, como misioneros a otros países". Se trata, simplemente "de dar gratis al mundo lo que hemos recibido de Dios como pura gracia".
Tampoco se olvidó de los países más desfavorecidos y sentenció: "No nos olvidemos nunca de los países pobres y hagamos lo posible para que salgan de su pobreza, injusta a todas luces".