pamplona. La histórica "rebeldía navarra" defendida por los miembros de la Fundación Orreaga quedó sin duda reflejada ayer en la celebración del Nafarren Biltzarra.
A pesar de que la intensa nevada impidió que se realizase la tradicional kalejira con músicos y dantzaris prevista desde las 11.30 horas por las calles del Casco Viejo de Pamplona, la fundación no desistió y optó por un "kalejira de canciones" en las plazas del Castillo y de los Burgos, donde, a las 13.00 horas, tuvo lugar el acto central de la jornada festiva.
Más de un centenar de personas se concentraron en la plaza, ocupando todo el espacio protegido por los porches y provistos con gorros y paraguas al frente al improvisado escenario. El acordeón de Juanjo Tomasena y los bertsos de Mikel Alzuart y Bittor Balentzia intentaron caldear el ambiente e introducir el discurso del historiador Patxi Abasolo, quien recibió además de Orreaga un pequeño galardón por su labor como pregonero.
Abasolo destacó en su texto, titulado 500 urte eta gero, Nafarroa tinko! (500 años y después, Navarra sigue firme), en euskera y castellano, "la importancia que tiene la historia para comprender el mundo y nuestra realidad más próxima". Acorde con esta idea, el historiador aseguró que "las distintas Administraciones se esfuerzan en transmitir sus propias visiones de la historia". De esta manera, criticó Abasolo, "falsean nuestra historia para justificar el presente de la Navarra foral y española", además de "prostituir los símbolos de la Navarra que sueña con recuperar aquella libertad perdida". Por ello, quiso "reivindicar la historia como una reflexión teórica que ayude a pensar en los problemas actuales" y su importancia "en términos de utilidad social", para así "recomponer una conciencia crítica" y "reanimar la acción colectiva".
también el presente Por otra parte, Abasolo instó a "recuperar nuestra memoria histórica" para rebatir a quienes pretenden "ocultar que fue una conquista" cuando "hablan de anexiones libremente decididas". Para lograr este fin, Abasolo propuso "hacer frente al olvido impuesto".
El historiador no sólo denunció hechos pasados, también desgranó "obstáculos" presentes: "la falta de impulso a la euskaldunización de adultos, las trabas al modelo D, la supresión de ayudas económicas a los medios de comunicación o la persecución del Olentzero". Así resumió Abasolo la idea de que "seguimos presos de unas decisiones tomadas en y desde Madrid y París".
Finalizado el discurso, de nuevo la música retomó el protagonismo y antes de la comida popular en el Arrano Elkartea, se escuchó por toda la plaza la canción Hegoak de Mikel Laboa y Navarra tiene cadenas.