las caras de los viajeros que ayer aguardaban en Noáin a poner rumbo a sus vacaciones eran una mezcla de incredulidad y resignación. La nieve les acababa de jugar una mala pasada y, en algunos casos, les había arruinado los planes de descanso y/o turismo, por culpa de los retrasos y cancelaciones. La puntilla a la caótica mañana la pusieron los controladores, que impidieron operar los últimos ocho vuelos del día y el chárter de Estambul, que después de más de doce horas de espera, con traslado de los pasajeros al aeropuerto de Zaragoza incluido, se quedó en tierra. El avión no pudo aterrizar en Noáin a primera hora de la mañana por culpa de la escasa visibilidad y la presencia de nieve en la pista y tuvo que ser desviado hacia Madrid, donde esperó a que la situación mejorase. Ya al mediodía, la aerolínea turca Saga Hava Tasimacilik descartó tomar tierra en Navarra, apesar de la insistencia de la dirección del propio aeropuerto, Iberia y la touroperadora, y decidió operar el vuelo desde el aeropuerto de Zaragoza, adonde fueron trasladados los pasajeros en autobuses. Esta solución, sin embargo, se topó de lleno con el conflicto de los controladores, lo que finalmente frustró el despegue. Una auténtica pesadilla. Antes, la cafetería de la terminal recién estrenada de Noáin fue el principal cobijo para los viajeros. Las instrucciones llegaban por megafonía con cuentagotas. "Han dicho hace un momento que nuestro vuelo se ha retrasado indefinidamente", comentaba a media mañana Alberto Iglesias, que junto con dos amigos había anotado la capital turca en su diario de viaje. "Estas cosas pasan. Hay que tener paciencia y luego ya llegará el momento de reclamar", apostillaba. "¿Qué vas a hacer? Cruzar los dedos, almorzar y esperar", replicaba su amiga Isabel Morandeira, mientras que Blas Víchez, también con billete a Estambul resaltaba la "mala suerte". "Con la que parecía que iba a caer estos días atrás y decían que hoy remitía...". El fracasado desenlace llegaría horas después. Entre los más damnificados de la mañana también destacaban los pasajeros del primer vuelo con destino a Barcelona que, después de permanecer más de dos horas dentro del avión, ya en la pista, no pudieron despegar y su vuelo fue cancelado, sin posibilidad de ser reacomodados en las rutas posteriores porque estaban completas. "Nos han embarcado a las 7.15 horas y nos han bajado a las 9.30 horas. El mismo avión del que nos han bajado es el que va a volar ahora a Barcelona. Ese va a poder operar, pero el nuestro ha desaparecido", explicaba Ana Fernández, cuyo destino era Turín (Italia), con escala en Barcelona. cambio de planes "Probablemente vamos tener que cambiar los planes. Menuda faena de puente", exclamaba esta pamplonesa, que añadía que "la culpa no sé si hay que echársela a Iberia o hay que echársela al tiempo, aunque yo pienso que podíamos haber salido, porque media hora antes ha volado el avión que iba a Madrid". Isabel Ibarrola recordaba lo acontecido a bordo del mismo avión. "Nevaba bastante. Limpiaban la pista, se cubría y la volvían a limpiar. Nosotros íbamos de Barcelona a Viena y ahora se nos fastidia la conexión. Como no es la misma compañía, perderemos el dinero... No teníamos que habernos viajado del avión", se rebelaba. Noáin-Barcelona-Londres (Inglaterra)-Baltimore (Estados Unidos). Era el intrincado recorrido que debía llevar a Fermín Mayor a un compromiso laboral, que por culpa de la nieve debió quedar postergado hasta mañana domingo. "Me voy a perder un día de trabajo, pero lo que quiero es llegar. Cuando he venido esta mañana al aeropuerto no había nada de nieve. Lo que no puede ser es que no sepan o no puedan mantener una pista operativa", protestaba. "Es la primera vez que vengo a la terminal nueva, que está muy bien, muy bonita, pero lo importante de un aeropuerto es que funcione", concluía.
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