Amman y Praga, cara y cruz de la misma moneda
Con apenas media hora de intervalo, la megafonía del aeropuerto de Noáin anunció la cancelación del chárter a la República Checa y el traslado a Biarritz de los pasajeros del vuelo a Jordania, que sintieron que les había tocado "la pedrea".
mientras unos buscaban un taxi, llamaban a un familiar o a un amigo para que les recogiera en el aeropuerto después de ver truncadas sus vacaciones en Praga, otros respiraban aliviados y dibujaban una sonrisa cómplice. Eran los 129 viajeros del vuelo chárter con destino Amman (Jordania). En medio del caos que el cierre del espacio aéreo español representaba, su avión iba a poder despegar desde Francia, en concreto desde el aeropuerto de Biarritz, que dista unas dos horas de la capital navarra. Los afortunados viajeros pasaban de la resignación y el mosqueo generalizado, a la ilusión de poder completar sus vacaciones. "No nos ha tocado el gordo de Navidad, pero sí la pedrea", afirmaban varios de ellos.
La mañana había comenzado con incertidumbre. Las noticias sobre el conflicto de los controladores y el colapso aéreo no habían dejado dormir a más de un viajero. Muchos de ellos madrugaron para estar en la nueva terminal de Noáin, incluso, antes de las 6.00 horas de la mañana, a pesar de que sus vuelos no tenían la salida prevista hasta las 8.00 horas.
"No hemos pegado ojo. Ayer fue terrible cuando subí la persiana y vi la nevada. Luego mejoró y de repente, pasa lo de los controladores", recordaba Natividad Tapia, quien admitía que "los controladores pueden reivindicar sus derechos, pero que negocien con el Gobierno, no que nos fastidien la vida a los viajeros. Además, están causando un problema al turismo muy grave, porque no va a querer venir nadie a España".
Ella, junto con su marido Fernando, era uno de los 129 pasajeros que finalmente sí pudieron volar a Amman. "Tenía la ilusión de ir por primera vez a Jordania y, además, saliendo desde Noáin, que era lo mejor de todo. Y ahora creo que nos quedamos sin vacaciones", temía.
Tere Garatea y Blanca Izu eran otros dos de las pasajeras que pasaron del enfado al sosiego. "Estamos cabreadas. Tenemos toda la semana fiesta y esto parece que no va a salir. Los controladores no pueden hacer una huelga salvaje como ésta. Estamos pagándolo unos trabajadores como ellos. No pueden aprovechar estos días para hacer este plante", se complementaban una y otra amiga en sus comentarios.
"Tenemos dolor de cabeza y un gran cabreo", resumía Luis Gorricho su estado de ánimo. Hemos venido a las 6 de la mañana, nos hemos ido a las 8 y hemos vuelto a las 12. No sabemos si vamos a volar. Los controladores se están riendo de nosotros. Yo creo que habría que pagarles algo más y el Gobierno tampoco está tomando las medidas necesarias. Quizá debía hacer lo que hizo Reagan en Estados Unidos, que despachó a once mil controladores. Nos quedaremos sin volar, pero se arregla el problema, porque se merecen un buen palo".
Después de siete horas de espera, sobre las 13.00 horas, la megafonía hacía que se esfumaran los peores temores de los pasajeros del chárter de Jordania. "El vuelo 6983 con destino Amman será operado desde Biarritz. Los pasajeros pueden recoger sus maletas en la cinta de la zona de Llegadas". Tres autobuses se acercaban entonces a la nueva terminal de Noáin para llevarlos hasta el aeropuerto francés, donde finalmente tomó tierra el avión de la aerolínea jordana. El aparato despegaba hacia el país asiático rebasadas las 21.00 horas. Cuatro horas de vuelo por delante, pero también seis días de vacaciones. "Llegaremos muy tarde esta noche, pero estamos muy contentas", comentaban Tere Garatea y Blanca Izu antes de salir de Noáin. "Hemos tenido mucha suerte. Hay que darle las gracias a la mayorista, que ha sabido buscar una alternativa", añadía Natividad Tapia.
un destino gafado La cruz, como le ocurrió el viernes al chárter de Estambul, fue ayer para los pasajeros que habían anotado Praga como su destino vacacional durante este puente. La ciudad checa parece estar gafada para los viajeros navarros (para el vuelo de la pasada Semana Santa se vendieron más billetes de los disponibles) y el chárter fletado por Travelplan se quedó en tierra. La confirmación de la cancelación se produjo a las 12.15 horas.
"Pensábamos que a las 20.00 horas podríamos volar. Íbamos a perder el día, pero nos veíamos allí. Teníamos esa esperanza, pero cuando nos han dicho que no nos vamos, nos hemos quedado...", explicaba María Fernández, que iba a viajar a Praga con dos amigas. "Tenemos fiesta hasta el miércoles, con un montón de nieve que no puedes irte a ningún sitio... ¿Y ahora qué hacemos? Que los controladores hagan lo que quieran puedo entenderlo. Lo que no entiendo es que el Gobierno no lo solucione. Si en vez de ser un problema de aviones es uno sanitario, ¿también vamos a esperar 48 horas a que se arregle? De todas formas hemos dado gracias a Dios porque no nos habíamos ido a Madrid o a Bilbao para viajar. Por lo menos esta noche dormimos en casa", se consolaba.
Javier Urdin esperaba mientras en el exterior de la terminal a que viniesen a recogerlo tras su viaje frustrado. "Teníamos mucha ilusión y nos la han hecho añicos. Aparte del daño económico, porque teníamos entradas de teatro, de excursiones, nos han tirado por la borda las vacaciones", resaltaba. "Sabíamos que iba a ser difícil que se arreglase, pero lo peor de todo es que te sientes desprotegido, desinformado e indefenso. A los controladores les pondría en el otro lado, que vieran ellos lo que han hecho a mucha gente. El Gobierno debe tomar medidas drásticas".
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