Niño deportista, adulto sano
Practicar deporte en la infancia disminuye el riesgo de sufrir enfermedades como hipertensión, colesterol alto y algunos cánceres. Además, los expertos alertan de que será inviable económicamente atender a toda una generación de adultos con sobrepeso.
hA tenido que llegar el dinero, poderoso caballero, para que salten las alarmas. "Los políticos ya se han dado cuenta de que tener toda una generación de adultos sedentarios, con sobrepeso y obesidad tendrá un coste sanitario imposible de hacer frente", afirma Enrique García Artero, doctor en Ciencias de la Actividad Física con master en Nutrición Humana. "La obesidad se acompaña de enfermedades peligrosas como la hipertensión, un colesterol elevado, diabetes e incluso de cánceres de colon y mama". La frase la firma Javier Ibáñez Santos, doctor en Medicina y Cirugía y jefe de la Unidad Técnica del Instituto Navarro del deporte. ¿Y qué hacer para prevenir la obesidad? Evidentemente, hacer más deporte. El problema es que las instalaciones deportivas "no son accesibles" y que "falta una cultura deportiva" en la sociedad, según Germán Vicente Rodríguez, profesor de Actividad Física y Salud en la Universidad de Zaragoza.
Los países desarrollados llevan varios años viendo cómo crece vertiginosamente el número de niños y adolescentes con sobrepeso. En Navarra, a datos del año 2006, el 8,2% de los menores de entre 2 y 17 años sufrían de obesidad, mientras que el 19,4% tenían sobrepeso. Estos números se expusieron en una jornada titulada Ejercicio físico en el niño y en el adolescente, que tuvo lugar el miércoles día 10 en el Centro de Estudios, Investigación y Medicina del deporte de Pamplona.
niños en baja forma
Comen más y peor
"Hay evidencias de que los niños de hoy día tienen una peor condición física que los chavales de hace diez, veinte o treinta años", explica Enrique García. ¿El problema? El sedentarismo que está afectando a todos los menores. "Ahora hay muchas más opciones de ocio sedentario, como los videojuegos y la televisión", añade. Amén los malos hábitos alimenticios de la juventud, por los que "comen más y peor", sin olvidar el crecimiento de las ciudades que no permite a los niños salir a jugar a la calle como antaño.
El hecho es que los niños con sobrepeso u obesidad ha aumentado mucho e incluso está provocando que patologías como la hipertensión, tradicionalmente una enfermedad de adultos, estén comenzando a afectar a niños. "En poco tiempo podríamos tener personas de treinta años sufriendo ataques al corazón", advierte Javier Ibáñez. Pero este crecimiento no es de extrañar si se atiende al puesto que España ocupa en el ranking de práctica de deporte. Por la parte media baja de la tabla. En cabeza, los países nórdicos, donde el clima no es ni la mitad de favorable que aquí.
Ahora bien, todavía queda un resquicio de esperanza. Si se imagina como una gráfica, el pico de obesidad infantil, que crecía a una velocidad alarmante, se ha estancado y convertido en una meseta. No baja, pero al menos se ha estancado. "Hay más gente preocupada por su salud, que sale a correr y a hacer ejercicio porque se da cuenta de lo bien que le sienta el deporte y lo mal que le sienta estar siempre sentado en su trabajo de oficina", argumenta Enrique García.
Deporte, deporte y más deporte
Sesenta minutos al día
Ejercicio físico. Esa es la solución. Sin olvidar una dieta equilibrada rica en verdura y frutas, por supuesto. "Lo recomendable es practicar algún tipo actividad física de intensidad moderada una hora al día", sugiere Germán Vicente. La pregunta parece clara: ¿Qué significa intensidad moderada? No hay que asustarse. "Cualquier actividad que suponga un esfuerzo que haga jadear", matiza Vicente. Un partido de fútbol con los amigos, salir un rato con la bici, footing, hacer unos largos en la piscina...
Cada deporte, eso sí, tiene sus aspectos positivos. Lo idóneo sería practicar más de uno para potenciar todas las partes del cuerpo. Por ejemplo, el ejercicio aeróbico ayuda a mejorar el sistema cardiovascular. ¿Qué deportes son los más indicados para lograrlo? El ciclismo o la natación. Deportes de larga duración, pero realizados a una intensidad no muy alta. Deportes de fondo, en definitiva.
Desarrollar la musculatura y la fuerza es fundamental. Los deportes de equipo o de balón otorgan a los niños y adolescentes un esqueleto y unos huesos más fuertes, por lo que pueden prevenir la osteoporosis cuando sean adultos. La flexibilidad y el equilibro, fundamentales para la vida cotidiana, también deben potenciarse mediante la práctica de la gimnasia.
¿Y qué hay de las leyendas urbanas sobre el exceso de deporte? ¿Son las gimnastas más pequeñas y bajitas por entrenar demasiado y eso afecta a su desarrollo fisiológico? La respuesta es no. "No son pequeñas a causa de la gimnasia, lo son porque para practicar este deporte es mejor ser pequeñas. ¿Jugar al baloncesto hace crecer a los niños? No, juegan a baloncesto porque son altos", explica Germán Vicente. Ahora bien, el experto en Ciencias de la Salud y Deporte matiza que, por supuesto, "todos los excesos son malos" y que lo recomendable es hacer ejercicio físico de forma moderada.
Los tres pilares de la salud
Familia, colegio e instituciones
"Los tres pilares, según la Organización Mundial de la Salud, para prevenir la obesidad infantil son la familia, el colegios y las instituciones", indica Javier Ibáñez, jefe de la Unidad Técnica de Asistencia del Instituto Navarro del Deporte.
Los colegios son fundamentales. Por ello, están desarrollando una campaña piloto con un grupo de 225 niños de Primaria. Comenzó en febrero de 2006 y según esa primera evaluación, el 6,1% padecía obesidad y un 10,4% sufría de sobrepeso. Lo que se hizo fue educar a los pequeños y a sus padres. Se enviaron a los colegios cómics y actividades, que explicaban la necesidad de comer sano y hacer deporte, para que trabajaran en clase. Incluso, contenían ejercicios que debían hacer en casa acompañados de sus padres, para que ellos también se implicaran.
El resultado supuso un descenso significativo de los niños tenían obesidad. En 2008, habían disminuido hasta el 2,4%, cuando dos años antes esta cifra superaba el 6%. El sobrepeso, no obstante, se mantuvo. "Creemos que es (todavía faltan los datos definitivos) porque los niños que sufrían obesidad pasaron al grupo de sobrepeso", explica Javier Ibáñez.
Por otro lado, dentro del ámbito escolar, Ibáñez considera imprescindible reducir "el exceso" de calorías que contienen los menús de los comedores escolares e involucrar a los padres con charlas y reuniones.
Pero esto último es muy difícil. "Los padres actuales no fueron deportistas en su época y no tienen cultura deportiva", explica Germán Vicente. "Si un niño no es educado comerá comida basura", añade Javier Ibáñez, que agrega que a esto hay que sumarle que haciendo menos deporte "se queman menos calorías" y, por consiguiente, aumenta la grasa de los niños y adolescentes. "Ya casi no se ven pequeños en bici o monopatín, y haciendo ejercicio se suda y se cansa", concluye Ibáñez, en referencia al poco deporte que practican los menores.
Pero la administración también tiene su lado de culpa. "Las instalaciones deportivas no están accesibles", arguye Germán Vicente. Y aboga por un incremento de las actividades extraescolares y, sobre todo, por mantener abiertas más tiempo las instalaciones de los colegios, para que los niños al salir de clase puedan quedarse jugando. Que, al fin y al cabo, es la mejor manera de que los chavales estén sanos. "No hablamos de practicar deportes de élite, sino de que el niño juegue y se mueva, mejore la salud del niño y preserve su salud cuando crezca", sentencia Germán Vicente.
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