Zapatero no descarta prorrogar quince días más el estado de alarma
defiende la gestión de la crisis aérea y justifica no comparecer personalmenteBlanco apoya la profesionalidad de los controladores, critica indicaciones de su cúpula y llama a fijar un nuevo convenio
Pamplona. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió ayer la gestión de la crisis de los controladores aéreos que llevó a cabo el Ejecutivo y no descartó pedir una prórroga del estado de alarma "en función de cómo evolucionen las circunstancias".
Zapatero consideró que lograr "restituir la normalidad en una grave crisis del sistema aeroportuario en menos de 24 horas" demuestra que "el proceso de toma de decisiones, cómo, cuándo y quién debía informar", fue acertado.
Según apuntó, dependiendo de cómo evolucione la situación, el Gobierno decidirá o no prorrogar el estado de alarma y lo hará "teniendo en cuenta la opinión del conjunto de los grupos".
Justificó no haber comparecido personalmente mientras el Gabinete decidía cómo resolver la crisis aeroportuaria. A su juicio, las primeras explicaciones debe darlas en la sede de la soberanía popular.
También rechazó que se critique que el portavoz del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, compareciera para explicar la evolución de los acontecimientos, una decisión que, señaló, también forma parte de la gestión de la crisis.
El presidente acudirá al Congreso el jueves para explicar su decisión de decretar el estado de alarma. "Creo que el Parlamento ha de ser quien tenga la información exhaustiva en primer lugar y en el menor tiempo posible", manifestó. Además, una eventual prórroga del estado de alarma deberá ser sometida a votación en el Congreso.
Por su parte, el ministro de Fomento, José Blanco, dijo que la "inmensa mayoría" de los controladores que generaron el caos "obedeció indicaciones" de una "cúpula".
Sobre la posibilidad de que repitan situaciones similares, por ejemplo, en Navidad, Blanco dijo que espera "que la cordura se imponga" porque en el colectivo de controladores hay "excelentes profesionales que quieren cumplir con su trabajo y que muchas veces se sienten presionados" por "una cúpula dirigente".
El responsable de Fomento abogó por "pasar página" y seguir dialogando sobre el nuevo convenio "de acuerdo con la ley, que garantice los derechos de los trabajadores y el cumplimiento de la ley aprobada en las Cortes". También apeló a la "profesionalidad" que ve en el colectivo, y no aprecia en la cúpula sindical.
"Salto al vacío" El portavoz de la USCA, César Cabo, explicó que su colectivo dió un "salto al vacío" que las autoridades públicas "sabían que podía ocurrir" tras meses de "gestión abusiva" y con la "gota final" del decreto del viernes.
El controlador recalcó que "la situación caótica" se podía haber evitado "con un mínimo de negociación sobre las horas" y con una llamada "prácticamente de 5 minutos".
Aseguró que "esto no puede volver a ocurrir jamás, no se puede permitir", tampoco en Navidad "desde luego", y que "lo único que se necesita es estabilidad laboral y que la gente pueda trabajar tranquia".
Sobre su propia situación como rostro conocido de los controladores, explicó que "es lógicamente duro" y "nada agradable".
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