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Una tesis concluye que la atención al final de la vida en el Hospital de Navarra es buena pero mejorable

la autora, inés osés, encuestó a 327 familiares El estudio evidencia que hay un desconocimiento absoluto sobre las voluntades anticipadas

pamplona. Una tesis doctoral defendida en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) concluye que la atención al final de la vida en el Hospital de Navarra está bien valorada por los familiares de los difuntos pero que hay cuestiones mejorables. En el estudio llama la atención, entre otras cosas, el desconocimiento "absoluto que sigue habiendo respecto a las voluntades anticipadas".

Analizar la calidad de la atención en el proceso de morir ha sido el objetivo de la tesis doctoral de Inés Osés Munárriz, médica intensivista en la UCI del Hospital de Navarra, que dirigida por los doctores Koldo Martínez Urionabarrenetxea y Gregorio Tiberio López, obtuvo sobresaliente cum laude en su trabajo referido al año 2006.

1.037 fallecidos en 2006 La base del estudio es una encuesta realizada a familiares de 1.037 pacientes fallecidos en el hospital durante un año. Fueron excluidos menores de edad, pacientes fallecidos por suicidio y aquellos con ingresos menores de 48 horas, ya que "nos interesaba analizar el proceso del final de la vida y no únicamente el momento de la muerte", explica la doctora. De los 712 pacientes que cumplían los requisitos, se logró entrevistar a 327 familiares, precisa la UPNA.

La encuesta versó sobre el confort del paciente (físico y emocional), la toma compartida de decisiones tras el proceso de información y análisis de las voluntades del paciente, la individualización del paciente y valoración del trato recibido y el cuidado de los cuidadores.

La tesis concluye que "la atención al final de la vida en el Hospital de Navarra está bien valorada, aunque hemos identificado puntos de mejora" tales como "la calidad y cantidad de la información", "la identificación de la persona que atiende al paciente" y que "parece necesario el uso de habitaciones individuales en esta fase final de la vida". Los entrevistados valoran con una media de 7,91 sobre 10 la atención global al final de la vida. Las atenciones a las necesidades básicas de los pacientes y el trato respetuoso y amable se valoran de modo positivo en más del 90% de los casos. Uno de cada cinco desconocía el nombre del médico responsable y hay un desconocimiento absoluto sobre las voluntades anticipadas: sólo un 6% de los pacientes manifestó sus deseos.

La atención emocional al final de la vida se valora como inadecuada, con una media de 6,08 sobre 10, siendo esta valoración especialmente negativa entre los familiares de los pacientes oncológicos. Por último, uno de cada cinco entrevistados afirma que nadie les explicó el tratamiento analgésico; el 12% lo consideró insuficiente y el 5%, excesivo.

Inés Osés Munárriz se licenció en medicina y cirugía por la UN y en 1999 finalizó su formación como médico especialista en Medicina Intensiva en el Hospital de Navarra, donde desde entonces trabaja como especialista en la UCI. Es miembro del Comité de Ética Asistencial del Hospital de Navarra y compagina su labor profesional con la actividad docente como profesora clínica asociado de Medicina Intensiva de la UN y ha publicado varios trabajos.