pamplona. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió ayer el apoyo mayoritario del Congreso a la declaración del estado de alarma para restaurar el tráfico aéreo en España tras la protesta de los controladores. Eso sí, ni él ni su Gobierno obtuvieron el respaldo unánime de la Cámara ni estuvieron exentos de fuertes críticas.
Pese a que algunos grupos parlamentarios exigieron que se retire lo antes posible el estado de alarma (entre ellos Nafarroa Bai y UPN), Zapatero aseguró que lo mantendrá e, incluso, pedirá al Congreso su prórroga si continúa el riesgo para la seguridad o el chantaje a los ciudadanos. Sentenció que el estado de alarma no se mantendrá "ni un día más, pero ni un día menos de lo que sea necesario". Zapatero defendió que el decreto de alarma ha sido una "medida proporcionada" ante la gravedad de los efectos de la protesta de los controladores, que definió como "una afrenta al orden público constitucional".
En su comparecencia en un pleno extraordinario del Congreso de los Diputados para explicar las medidas adoptadas ante el paro masivo de los controladores que comenzó el pasado viernes, Zapatero afirmó que el Ejecutivo "agotó todas sus posibilidades de actuación" antes de poner en marcha el decreto de alarma, por primera vez en democracia.
Posturas En este sentido, el líder del PP, Mariano Rajoy, matizó que su partido ha apoyado al Gobierno en sus medidas ante esta crisis, porque en ese momento "ya no había otra alternativa a la adoptada", pero reprochó la "desidia" que, en su opinión, ha caracterizado la gestión del Ministerio de Fomento durante los últimos años respecto al conflicto con los controladores. Para Rajoy, el paro de controladores puso de manifiesto la "falta de previsión" del Gobierno y "un exceso de torpeza", y dijo que Zapatero debe poner orden en el Ministerio de Fomento para que su titular, José Blanco, "se dedique a lo que no se tiene que dedicar". El presidente del PP rescató unas acusaciones de Alfredo Pérez Rubalcaba al ministro que dirigía Fomento en 1999, Rafael Arias Salgado, para llamar a Blanco "inútil total con dosis importantes de caradura porque siempre encuentra una excusa para no asumir sus responsabilidades".
También CiU, PNV, ERC y Coalición Canaria apoyaron la decisión del Gobierno de decretar el estado de alarma, pero coincidieron en criticar cómo ha negociado el Ejecutivo con este colectivo y en pedir cambios para que esta situación no se repita.
En contra de la declaración de alarma habló el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, quien consideró que "el fin no justifica los medios", y dijo que al Gobierno "se le ha ido la mano y ha sobreactuado" al legislar "en caliente" con unos argumentos jurídicos que "dejan mucho que desear".
Por su parte BNG, UPyD, NaBai y UPN también rechazaron con parecida contundencia el plante de los controladores aéreos y la respuesta "desmesurada" y "sobreactuada" del Gobierno con la declaración del estado de alarma, cuya retirada inmediata exigieron. Uxue Barkos, destacó que militarizar el tránsito aéreo "no es razonable, ni proporcionado". Carlos Salvador (UPN) acusó al Gobierno de hacer pagar a los ciudadanos su "incapacidad".