JV.- ¿Es recomendable hacer balance cada cierto tiempo? ¿Con qué periodicidad?

IQ.- Sí, siempre que se sea sincero y sea para mejorar. Conozco tipos que lo hacen para buscar a quien le pueden hacer una jugada. Suelen ser tipos desocupados y, volviendo al tema de la semana pasada, envidiosos donde los haya. Cuando hacemos ese balance autocrítico debemos encontrar cosas buenas y no tan buenas. La respuesta a cada cuánto tiempo no existe. Yo creo que tras cada decisión importante hay que hacer un resumen del análisis hecho antes de tomar la decisión, de la metodología llevada a cabo para dar forma a esa decisión, y del despliegue para hacerla real.

JV.- Danos unas pautas para que ese ejercicio sirva para algo. Te las pido porque habrá quien sea demasiado autocomplaciente y quien, al contrario, tienda a ver sólo lo negativo.

IQ.- Qué difícil. Como para casi todo, hay que ser muy honesto. Creo que, en cualquier caso, si sigues el esquema que he mencionado en la pregunta anterior y no te haces trampas al criticarlo, irás razonablemente bien.

JV.- ¿Tiene que ser algo íntimo y personal o se puede contar con la opinión de las personas del entorno cercano?

IQ.- En todo proceso de crítica la ayuda de personas próximas, también honestas y que te quieran de verdad, es imprescindible; ellos te ayudan a darle a las cosas una perspectiva que la cercanía te distorsiona y, claro, no hay nada más próximo a nuestras decisiones que nosotros mismos. A mí me gusta consultar con ese puñado de personas que tengo la inmensa suerte de tener (esa es mi lotería, la que me ha tocado muchas veces en la vida).

JV.- Y una vez que tenemos las conclusiones, ¿qué hacemos con ellas?

IQ.- Valorar la oportunidad, el momento más adecuado, y aplicarlas. Con valorar la oportunidad no digo posponer nada porque eso de atrasar las decisiones es pernicioso y tan cómodo, que es fácil acostumbrarse y convertirse en una especie de fóbico a decidir.

JV.- Llegamos a la segunda parte: los propósitos. Es frustrante que para muchas personas la lista sea casi idéntica a la del año anterior. Eso es porque nos aplicamos poco... o porque nos planteamos cosas que no están a nuestro alcance...

IQ.- Hombre, hay de todo. Unas veces los objetivos, como tu bien dices, no son realistas, por muy difíciles o por muy fáciles (lo vemos tan fácil que lo dejamos para luego). En otras, queremos acabar con costumbres o "debilidades" que nos suelen poder aunque sea de vez en cuando. En este caso, tan importante como cambiar de forma radical, es bueno saber aceptar que "pecamos" otro poco, siempre y cuando no haga daño, ni a nosotros, ni mucho menos a los demás, y siempre que no sea mentirnos ni mentir a otros.

JV.- Además de la falta de realismo, a veces ocurre que los propósitos son de "todo o nada". ¿No sería mejor proponerse metas progresivas?

IQ.- Ya te lo digo en la respuesta anterior, hay cosas que para conseguirlas hay que irse a un convento de clausura cerrado a cal y canto, algo que me resulta un poco exagerado. No somos perfectos, pero somos mejorables. Si asumimos esas dos verdades y nos aplicamos, no sé yo si llegaremos al destino, pero seguro que estamos en el camino, que es lo apasionante de este negocio que es la vida.

JV.- Una vez que hemos visto reiteradamente que no somos capaces de cumplir algo que nos hemos propuesto, ¿es mejor abandonar?

IQ.- Depende. Si efectivamente es desarrollar una habilidad que no conseguimos, tal y como decíamos también la semana pasada, mejor dedicar tiempo a algo que se nos dé mejor. Si lo que queremos depende de otra persona que nos dice que no (desde pedir baile hasta cualquier otra cosa), hay que saber respetar la voluntad, el deseo y los gustos de otros y a la primera, porque lo demás cae en un terreno feo y peligroso. Una vez transmitido lo que queremos, una persona adulta debe saber dar una respuesta y modificarla si es que su opinión cambia, pero debe hacerlo ella.

JV.- ¿Recomiendas hacerlos públicos? No me refiero a dar una rueda de prensa o, ahora que está tan de moda, escribirlos en Facebook, sino compartirlos -como decía del balance- con las personas cercanas.

IQ.- No sé yo. Depende un poco de lo exhibicionista que seas. He dicho más de una vez que no hay que exagerar y que tanta transparencia no estoy muy seguro de que sea necesaria, ni para nosotros, ni para los demás (imagínatelo y te darás cuenta de que es un poco una lata).

JV.- Te planteo estas cuestiones porque es en las fechas en que estamos cuando parece que tienen sentido, pero imagino que no es necesario que el calendario señale un principio de año o de curso para plantearse propósitos ni para hacer balances.

IQ.- Por supuesto que no. De la misma manera que a lo largo del año hay centenares de ocasiones para mostrar cariño y que te acuerdas de alguien, también las hay para hacer balance y propósitos. Ya te decía en una de las primeras preguntas que después de cada decisión importante está bien el practicar la autocrítica.