LA magia es uno de los métodos que utilizan algunos médicos para que los pacientes pierdan el miedo, se relajen y cojan confianza con los profesionales que les va a intervenir.

Gerardo García, anestesista del Complejo Hospitalario de Navarra fue ayer uno de los más de 5.000 participantes en el récord. Lleva ya algún tiempo utilizándola como recurso para ganarse a sus pacientes, principalmente a los más pequeños. García asegura que la magia "funciona como ansiolítico". Y prosigue afirmando que "los niños se relajan mucho más si te anestesia el hombre que ayer te hizo reír con un truco, que si lo hace el desconocido que está en la sala". No le falta razón. Para nadie es agradable someterse a una operación, menos aún si eres un niño o una niña. Así que fomentar un ambiente distendido previo al acceso al quirófano parece una buena técnica de relajación.

Así lo entienden también los más de 50 centros hospitalarios que se adhirieron a la propuesta impulsada por la Fundación Abracadabra en todo el territorio estatal. En Navarra fueron dos los que se prestaron a colaborar con la iniciativa. El Complejo Hospitalario de Navarra y el Hospital Psicogeriátrico San Francisco Javier fueron los que acogieron las mágicas sesiones.

dos trucos Las 11 horas. Ese era el momento elegido para que diesen comienzo las lecciones. Más de 100 magos solidarios se encargaron de impartirlas. En Navarra, los ilusionistas Marcos y Charlitos hicieron gala de su habilidad con las manos para encandilar a los asistentes.

El objetivo de la clase, además de batir el récord propuesto, consistía en enseñar a los asistentes a realizar dos sencillos y recurrentes trucos. El mago Marcos comenzó con cierto retraso a compartir sus conocimientos, pero el espectáculo posterior bien valió la espera.

La cita tuvo lugar en el antiguo hall del Hospital de Navarra. El constante ir y venir de pacientes, médicos y visitas suponía una traba. Pero pronto se reunió un buen grupo dispuesto a escuchar las enseñanzas. La terna estaba formada inicialmente por los medios de comunicación convocados y el personal sanitario que conocía la existencia del acto. Poco a poco fueron uniéndose un número considerable de curiosos que se acercaron para "ver que había" y se quedaron prendados por las argucias efectuadas por Marcos.

venda irrompible Para el primer truco utilizó material sanitario. Una simple venda y unas tijeras fueron los elegidos. Marcos cortaba la tira y después, con la colaboración de dos ayudantes, mostraba como la venda, que previamente había rajado, seguía siendo una sola. ¿Magia?

Parece que no. Al momento aparecieron vendas para todos los presentes y llegó uno de esos momento al que no imaginas que asistirás nunca. Un mago procedía a desvelar el secreto de su magia.

Explicó que la venda en ningún momento estaba cortada. Lo que hacía era juntar los dos extremos de la misma y doblarlos unidos, de modo que parece que forma una circunferencia. Posteriormente se procede a sacar dos pequeñas puntas desde el otro extremo, la parte que realmente está unida, que también se doblan por separado. Luego simula cortar con las tijeras la parte que ya estaba separada y que simplemente había procedido a doblar unida. Mientras tapa con dos dedos los dobles realizados en el extremo, sus ayudantes (o uno mismo puede hacerlo), estiran de ambos extremos al tiempo que el aparta sus dedos con suavidad. El resultado es un truco sencillo, simple incluso, pero que deja boquiabierto al que lo presencia.

El segundo fue más indicado para sacar una sonrisa que para dejar a nadie sin habla. Aún así, cuando no fue el prestidigitador sino el público quién lo realizó, quedó patente que también requería de práctica. Se repartió un pequeño papel enrollado y sujeto con una argolla. El mago procedía a soltar la argolla sin que nadie lo viese y, tras preguntar "¿Qué se necesita para hacer magia?", soltaba el papel al vuelo. Cuando lo capturaba de nuevo, ya poseía una varita en la mano, a raíz de que se desdoblase el papel.

Los espectadores estaban encantados con estos nuevos saberes adquiridos. A partir de entonces ya no se desvelaron más secretos. No importó. Los asistentes estaban satisfechos con lo aprendido y se dedicaron a disfrutar del espectáculo.

cartas y humor Los juegos con cartas centraron la mayor parte del recital, en el que siguió interactuando con los presentes. Un gran número de miembros del personal sanitario pasó al improvisado escenario para comprobar en primera persona las destrezas de este mago solidario. Uno por uno, la mayoría tímidos, se acercaban para, poco después, volver a su lugar entre el gentío con cara de incredulidad y admiración.

No faltó el humor, ya que Marcos se encargó de amenizar su actuación con bromas y con su peculiar forma de hacer desaparecer una galleta. En la aproximadamente una hora que duró el acto, sólo se echó en falta la presencia de más pacientes, en especial menores, que con seguridad hubiesen disfrutado mucho y habrían podido olvidar temporalmente sus dolencias. Sólo queda que el personal médico aplique lo aprendido para sacar una sonrisa a los ingresados. Que nunca está de más.