había una vez un dios egipcio que se llamaba Theuth, inventor de los números, de la geometría, de la astronomía, del juego de los dados y de la escritura. Un día, Theuth se presentó ante Thamus, rey del Alto Egipto, y le mostró todos sus inventos. Cuando llegaron al alfabeto, Theuth dijo: "Esta ciencia será una medicina milagrosa para la sabiduría y para la memoria de tus súbditos". Y el rey Thamus respondió: "Ingenioso Theuth, tú, como apasionado inventor de la escritura, le atribuyes un efecto contrario al efecto verdadero. En el ánimo de los que la conozcan sólo producirá el olvido pues les hará descuidar la memoria en tanto que dejarán a los caracteres materiales ajenos al cuidado de reproducir sus recuerdos. Además, cuando hayan aprendido muchas cosas sin maestro se creerán unos sabios. Cuando lees los textos crees que los oyen, pero pregúntales algo y siempre te contestarán lo mismo." (Platón: Fedro. 246 aC).
El Gobierno foral ha destinado este año 1,75 millones de euros a la instalación de pizarras digitales interactivas en las aulas (aulas de Primaria, para las de ESO no les ha alcanzado de momento, pero ya llegarán). No pretendo con este artículo denunciar que el emperador está desnudo (que lo está y todos lo sabemos hace tiempo) sino ir un poco más allá y expresar mi frustración por el gasto de ese dinero en algo que para los profesores ocuparía el último lugar en la lista de prioridades.
Como el rey Thamus, yo también he tenido la sensación de que muchos de mis alumnos oían lo que les contaba, pero les preguntaba algo y siempre contestaban lo mismo. Eso sí, se manejaban perfectamente en las redes sociales, la wii y la play-station; y seguro que les encantará (al menos las primeras semanas, mientras les resulte novedoso) la pizarra digital. Y es que, señores "expertos en enseñanza no practicantes", moderno no significa necesariamente mejor, sino nuevo o reciente y muchos docentes nos preguntamos a estas alturas si, entre pizarras digitales, plurilingüismos, educación emocional y lucha contra el "analfabetismo digital", encontraremos un hueco para impartir nuestra asignatura. Por otra parte, me pregunto: ¿y si en lugar de gastar el dinero de todos en pizarras digitales o en subvencionar las actividades extraescolares de los centros privados, el Gobierno se preocupara de invertir para solucionar los problemas de la enseñanza allí donde realmente hace falta? Tres ideas:
1) Reducción de la ratio (33 alumnos en Bachillerato y 30 en la ESO).
2) Inversión que solucione el deterioro de las instalaciones de los centros públicos en lugar de sufragar con dinero público las mejoras y ampliaciones en los concertados.
3) Devolución de las pizarras digitales y, de paso, del dinero que se nos ha descontado a los docentes de la nómina.
Algunas ideas más (todas ellas defendidas desde siempre por APSNavarra) que no cuestan ni un euro pero redundarán sin ninguna duda en una mejora de la calidad de la enseñanza:
4) Reparto equitativo del alumnado inmigrante entre las redes pública (80%) y concertada (20%).
5) Fortalecimiento de la figura del profesorado especialista.
6) Recuperación de valores como esfuerzo, autoridad o conocimiento y olvido de aquellos que no significan nada, como "aprender a aprender".
7) Consideración de los institutos como centros de aprendizaje y cultura y no como lugares de diversión y recreo.
8) Refuerzo de la capacidad de decisión de los claustros en cuestiones académicas.
9) Freno a la continua y cada vez mayor burocratización de la labor docente y respeto a la misión del profesor, que es enseñar.
Y una última idea, la décima, para que el plan de ahorro del Gobierno no lo costeemos los demás: supresión de jefaturas de servicio, sección, negociado, asesorías y demás figuras de libre designación tan difíciles de justificar y existentes en todos los departamentos (mientras escribo estas líneas, la consejera de Asuntos Sociales anuncia la creación de una Unidad de Igualdad por departamento que seguro incluirá unas cuantas jefaturas de propina). Seguro que así el Gobierno se ahorrará un buen dinero y el presidente Sanz podrá repetir la gran frase que nos regaló en el acto de inauguración del curso escolar: "Con dinero, caramelos".
* Representante de APSNavarra