pamplona. El programa de inserción sociolaboral Lan Sarreran (Entrada al empleo) nació hace dos años como una herramienta de formación para cualquier joven en situación de riesgo de exclusión social y cuenta con el respaldo activo de 27 empresas navarras, contratantes de estos chavales. Este año 100 jóvenes se han formado a través del programa, 32 han encontrado un empleo y otra veintena han encontrado trabajo por su cuenta. Los contratos suelen durar unos seis meses.

Como es buen nacido, la Fundación Ilundáin agradeció ayer a través de un galardón confeccionado por los alumnos de Carpintería de la Escuela Taller en tres tipos de madera (roble, fresno y haya, que muestran los tres pilares del programa -jóvenes, Fundación y empresas-) a las entidades colaboradoras que han ofrecido puestos de trabajo. En el acto intervino Máximo Esteban, director del Servicio de Promoción de Empleo e Igualdad de Oportunidades del Gobierno de Navarra, quien expuso que "los beneficiarios abandonan un mundo de peligros para abrirse a un mundo de oportunidades. Esta apuesta no es un riesgo, sino una garantía". José Antonio Sarría (CEN) valoró que las empresas que participan en Lan Sarreran "deben sentirse orgullosas de rescatar a un buen profesional". Por su parte, el presidente de la Fundación Ilundáin, Eugenio Lecumberri, destacó que este proyecto representa "un verdadero empeño vocacional y una obsesión para que haya éxito e igualdad de oportunidades. La responsabilidad social es un proceso dentro de las empresas y no debe verse sólo desde el punto de vista de la imagen". Lecumberri enfatizó a los colaboradores que "sois el broche de oro de nuestro trabajo, con el que todos ganamos". Por último, Manolo Romero, alcalde del valle de Aranguren, destacó que "los empresarios tenéis esa sensibilidad para acoger a estos chicos de modo voluntario, algo que para la Administración debería ser una obligación".