su nombre real es a día de hoy una incógnita para el vecino de Arróniz al que todos conocen en la localidad como Pepe, apreciado por muchos tras haber regentado el bar del Club de Jubilados. José intenta aclarar la situación sobre su identidad, ya que hace ya unos años descubrió que el nombre que había ostentado siempre, José Garjón Ferreras, no era en realidad con el que había sido inscrito en el Registro Civil de Reinosa, Cantabria, el municipio en el que nació el 26 de enero de 1939.
La situación de guerra que vivía el país y la unión de sus padres, que convivían aunque no estaban casados, se conjugaron en la inscripción de aquel niño en el Registro de la localidad cántabra. José relata que "como mis padres no estaban casados, aparezco únicamente como hijo natural de mi madre, mi padre no esté en esa partida de nacimiento". Sin embargo, José no acierta a entender que tampoco fue inscrito con los dos apellidos de su madre, Flora Ferreras Rojo, sino con otros, ya que el pequeño se registró finalmente con el nombre de José Jorrín Rojo, es decir, el primer apellido bailó, aunque sí se le puso el segundo de su madre.
En la confusa acta de nacimiento se incluye asimismo que la inscripción la hizo una tercera persona, y no la madre ni ningún familiar del recién nacido. En este sentido, José cree que "mi madre le encargaría a alguna vecina o a alguien conocido que fuese a inscribirme, le diría los apellidos pero por el camino se le olvidó y al llegar dijo los que le pareció. Tuvo que ser algo así, cosas que se hacían antes, y más estando en plena guerra. Si no, ya no sé ni qué pensar".
En el documento se indica textualmente que la inscripción se realizó en el juzgado municipal de Reinosa en virtud de la manifestación personal de una tercera persona "por encargo de la familia, madre, del inscrito", reza el texto del acta de nacimiento.
también sus hermanos Los errores en la inscripción los vivieron en distinta medida los tres hermanos de José. "Una de mis hermanas también tenía otro apellido, aunque ya lo aclaró y se puso los nuestros, Garjón Ferreras, y en la partida de nacimiento de otra se decía que había nacido en Lerín, cuando nació en León", recuerda José.
Todos los hermanos nacieron cuando sus padres todavía seguían sin estar casados y la situación no cambió al contraer finalmente matrimonio los progenitores, Julián Garjón y Flora Ferreras. "Al casarse mis padres no nos pusieron tampoco los apellidos. Iban a hacerlo, pero lo fueron dejando y se murieron sin hacerlo", relata José.
José descubrió el error cuando fue a casarse en 1964. "El cura de Cáceres donde íbamos a casarnos solicitó la partida de nacimiento a mi pueblo de origen. A los días me llamó diciendo que en Reinosa le aseguraban que en el Registro no había nadie con el nombre de José Garjón Ferreras". Sin embargo, sí aparecía otro José, apellidado Jorrín Rojo, nacido el mismo día que él. "Le dije al cura que ya estaba moviendo los papeles para ponerme los apellidos de mis padres y al final me inscribieron el matrimonio con mi nombre de José Garjón Ferreras. Y también mis hijos se apellidan Garjón". Además, en su DNI, el vecino de Arróniz aparece como José Garjón Ferreras, aunque Pepe desconoce cómo llegó a tramitarse este documento. "No me acuerdo y creo que el carnet de identidad me lo sacaron mis padres, pero el caso es que aparezco como José Garjón Ferreras y como hijo de Julián y Flora, mis padres, cuando en la partida de nacimiento sólo está mi madre".
Sin embargo, José quiere aclarar de una vez por todas su situación, como ya lo hizo su hermana, y contar con una sola identidad, o la una o la otra. "Tengo 71 años y quiero tener un nombre, no dos, porque en realidad, como digo en el pueblo, soy el hombre que nunca ha existido. Me considero un hombre sin identidad y ahora, en esta última parte de mi vida, quiero tenerla, porque al morir si no he existido tampoco existiré", concluye.