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"Hay personas que ya conocemos por las veces que nos han robado"

las dependientas de las tiendas son las primeras que deben hacer frente a los hurtos de mercancía

pamplona. Las dependientas de las tiendas no son ajenas a las tretas que utilizan los amigos de lo ajeno e intentan mantener los ojos bien abiertos, siempre vigilantes ante posibles conductas sospechosas. Son los propios responsables de los establecimientos quienes les atribuyen este papel de primera línea de defensa ante los hurtos. "Un bolso excesivamente grande, un cliente que intenta entretenernos cuando le atendemos, una pareja que entra junta en la tienda y se divide... Son pistas que nos sirven para estar más pendientes de esas personas", explica la empleada de una tienda de ropa de una conocida firma.

El mínimo descuido puede acabar con una buena cantidad de mercancía saliendo por la puerta sin pasar por caja, con el consiguiente descuadre del siguiente inventario. "Entre nosotras intentamos cubrirnos, para que siempre podamos estar vigilando en caso de que alguna persona sospechosa entre en la tienda. Pero a veces es imposible, sobre todo cuando hay muchos clientes", señala esta trabajadora.

Los arcos de seguridad, las cámaras de vigilancia de las galerías comerciales y los vigilantes son, por detrás de la experiencia de las propias empleadas, los principales recursos para prevenir los hurtos. Los centros comerciales de Navarra se encuentran bien equipados en este sentido, al contrario que las tiendas, siendo las excepciones aquellas que cuentan con un circuito cerrado de televisión y nulas las que tienen vigilancia privada.

Aunque las grandes superficies son más proclives a sufrir robos por sus características, los pequeños comercios tampoco se libran de ellos. Las perfumerías vuelven a ser el terreno más codiciado, porque son "artículos caros, muy fácilmente ocultables". "Hay personas que ya conocemos por todas las veces que nos han venido a robar. A alguna directamente no le dejamos entrar en la tienda", comenta una vendedora de colonias del centro de Pamplona, que en más de una ocasión se ha visto obligada a enfrentarse personalmente a algún ladrón para evitar el correspondiente hurto.

La posibilidad de contar con un vigilante de seguridad o un sistema de cámaras es descartado por la mayoría de los comercios de Navarra (a diferencia de lo que ocurre en ciudades de mayor envergadura, como Madrid o Barcelona), ya que, aunque es difícil cuantificar el perjuicio económico que causan los hurtos, el coste de esas medidas preventivas superaría el valor de los productos sustraídos, según las fuentes consultadas.