irun. La madre de Nagore Laffage abre las puertas de su casa en uno de los días más duros, otro más, de su agitada existencia. Su móvil echa humo. El abogado le acaba de informar de que el Tribunal Supremo confirma la condena por homicidio impuesta al psiquiatra José Diego Yllanes. Desde entonces no para de recibir llamadas. Y llora con cada una de ellas. "Estoy totalmente decepcionada con la Justicia. El Supremo no ha podido revocar el fallo", lamenta con amargura. Las fotos de su hija siguen presidiendo el salón, donde descansan dos cajas de aguinaldo, apenas abiertas, convertidas en el único vestigio de unas fechas que suman un dolor añadido. La Justicia le ha dado un nuevo varapalo. Ella se aferra a la convicción de que fue un asesinato.
Menudas navidades…
Están siendo horribles, cada vez es peor. El día de Nochebuena fue muy malo, pero lo peor es en Reyes, porque mi hija era muy activa, con mucha ilusión, y ese día en concreto lo llevo muy mal. El primer año tu cabeza sabe lo ocurrido, pero el corazón está en otro sitio. Ahora, después de la tercera Navidad sin ella, he pasado a vivir una sensación de vacío insoportable. Al menos, los del Tribunal Supremo podían haber esperado al 10 de enero, después de las fiestas, para dar a conocer un resultado como éste.
¿Cómo están en casa?
Javi, mi hijo, todavía no lo sabe. Txomin, mi marido, está trabajando. ¿Cómo se lo digo?
No ha sido posible modificar la condena.
El jurado popular consideró que era homicidio, y eso es lo que realmente me hizo daño, lo que ha condicionado el resto. Está muy claro que ese jurado popular no estuvo a la altura, pero el problema es que algunas de las conclusiones que se extrajeron en el juicio no se han podido revisar "porque se consideran hechos probados".
Siempre ha dicho que no entiende por qué no se estimó la llamada que hizo su hija con apenas un hilo de vida.
Nagore era una chica con coraje que sabía que en ese momento la iban a matar. Fue capaz de hacer un esfuerzo increíble en aquellos momentos tan terribles, de llamar por teléfono después de recibir un montón de golpes, y no entiendo por qué no se ha tenido en cuenta esa prueba tan importante. Estoy muy decepcionada con la Justicia. Jamás me esperaba un resultado así. Y no me refiero tanto al número de años de condena para José Yllanes sino a la calificación de asesinato.
Al menos, sigue teniendo el respaldo popular.
Justicia no tendré, pero al menos me queda el consuelo de tener de mi parte a la opinión pública. Necesito el cariño de la gente y es increíble el respaldo que estoy teniendo. Necesito que, ahora más que nunca, todo el mundo vaya a ver el documental Nagore, en el que se detalla todo lo que le ocurrió a mi hija.
¿Qué piensa sobre la posibilidad de que Yllanes pueda acogerse a beneficios penitenciarios que le permitan salir en breve de la cárcel los fines de semana?
Es algo que tenía superado, aunque ahora no lo sé. Me consta que está muy bien en la cárcel, que es un niño privilegiado. Pero me da mucho miedo que vuelva a salir a la calle porque pienso que puede volver a comportarse de manera violenta. Al hacer lo que le hizo a mi hija, demuestra que es un tipo violento. Quizá no vuelva a asesinar, pero yo en ningún momento le vi arrepentido. Me da miedo, pero soy consciente de que tarde o temprano va a salir a la calle. Contra eso no me rebelo porque, aunque se hubiera considerado asesinato, con el tiempo iba a recobrar la libertad.