El jurado no apreció el asesinato
El veredicto del jurado popular en noviembre de 2009 ya consideró que Nagore Laffage fue víctima de un homicidio. La resolución levantó ampollas en su día y, ahora, se ha convertido en la piedra angular de la sentencia final del caso dictada por el Tribunal Supremo.
A lo mejor el jurado popular era duro de oído. Al fin y al cabo, muy pocos, por no decir casi nadie de los asistentes, peritos, policías y periodistas que han seguido y trabajado en el caso de Nagore Laffage, dudaban de que la llamada telefónica que efectuó una persona al 112 de SOS Navarra desde el teléfono de José Diego Yllanes curiosamente la misma mañana en la que éste estaba matando a Nagore Laffage no fuera realizada por la joven de Irun. Sin embargo, el jurado lo consideró no probado y tal hecho, unido a la respuesta de la cuestión número 11, donde consideran que Nagore no estaba en posibilidad de defenderse, da ahora de bruces con este resultado de homicidio con abuso de superioridad, avalado en su día por el TSJN y confirmado por el Tribunal Supremo, la última instancia penal. Este veredicto, mirado con la perspectiva del tiempo, un año después de que sea analizado por cinco jueces del TS y tres del TSJN, ha resultado crucial para no apreciarle a Yllanes un delito de asesinato.
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