EL proceder es de lo más sencillo, otra cosa es la maquinaria mental, de mala uva y de tretas ingeniadas con reposo, con la que hay que actuar para cometer un delito semejante. Consiste en simular ser víctima de un robo, de un atraco o de un ataque violento para cobrar el seguro correspondiente del objeto cuya sustracción se ha denunciado. Al final, uno obtiene el dinero pertinente del asegurador y sigue en posesión del objeto o, en cualquier caso, lo ha dejado en posesión de algún amigo o conocido.

En apenas tres meses ya se ha detenido en Navarra a ocho personas por este inusual delito que consiste en simular delitos. Según informa la Policía Nacional, el aumento de este tipo delictivo se explica por la tendencia a asegurar la telefonía móvil y los pequeños electrodomésticos de ocio, concretamente las videoconsolas portátiles, así como la existencia de seguros incorporados a los contratos de uso de tarjetas bancarias. Las cláusulas de los seguros no amparan la pérdida o extravío de los bienes asegurados, pero sí que reembolsan el importe del producto o el del efectivo reintegrado de los cajeros, cuando la sustracción se ha producido empleando la violencia o intimidación.

Ante las posibilidades expuestas se han observado diferentes intentos de obtener el pago de los seguros, denunciando haber sufrido robos con violencia, posiblemente ante la creencia de que por tratarse de pequeñas cantidades no se va a generar una investigación policial sobre los hechos. Sin embargo el delito denominado "simulación de delito" no atiende a la cantidad sustraída, sino al hecho de que la denuncia presentada genera el inicio de un procedimiento de investigación policial y judicial.

En consecuencia se activan una serie de dispositivos de reacción ante lo denunciado, ya que su naturaleza en un primer momento es de un delito violento contra las personas, hechos en los que independientemente de la cantidad sustraída se valora el riesgo sufrido por la víctima en el asalto.

Habitualmente las primeras gestiones de investigación permiten entrever la falsedad de lo denunciado, ya que es difícil mantener la coherencia de todos los aspectos que se investigan y que no pueden preverse por los denunciantes por desconocimiento.