pamplona. Las farmacias ya no son el chollo que eran hace más de una década en Navarra. La cifra de boticas ha pasado de 307 a 591 en una década de aplicación de la ley Cervera, que liberalizó el sector, suavizando las condiciones para la apertura de establecimientos, pero este incremento no ha ido acompañado de una subida similar en el número de recetas, que ha crecido un 55%, es decir, "hay más farmacias, pero toca a menos", resume con claridad, Pilar García Ruiz, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Navarra, con datos de 2010.

La facturación media por establecimiento ha descendido un 25% y se sitúa en unos 21.000 euros al mes, según la entidad, pero hay que tener en cuenta que más de la mitad de las farmacias, seis de cada diez, ingresan menos de esa cantidad, una circunstancia que García atribuye al efecto de la ley Cervera, que posibilitó que Navarra tenga más farmacias por habitante que el resto del Estado, puesto que la distancia entre ellas debe ser como mínimo de 150 metros cuando en otras comunidades autónomas es de 250 metros. "Hay opiniones variadas sobre la norma: dio oportunidad a muchos de poner una farmacia, pero también fue muy problemática, la verdad es que pudo salir mejor", opina García.

Pero el hecho de que haya que repartir el pastel entre más convidados, solo en Buztintxuri uno de los barrios más nuevos de Pamplona ya hay seis farmacias, no es el único problema que afecta al sector farmacéutico en Navarra. El recorte en el gasto en medicamentos aplicado por los sistemas sanitarios, incluido el de la Comunidad Foral, y la bajada del precio de los fármacos, entre otras medidas, han supuesto un duro golpe para el sector.

golpe Dos Reales Decretos aprobados el pasado año supusieron un abaratamiento de precios del 25% en los genéricos y del 7,5% en la factura para los de marca. Esta medida se sumaba a otras reducciones aprobadas años antes y comprometía la viabilidad de los negocios más pequeños y los de reciente implantación, que acusan con más dureza el impacto porque cuentan con menos clientela que los establecimientos más antiguos y porque deben amortizar la inversión realizada para poner la farmacia, que puede alcanzar incluso el medio millón de euros.

"Me preocupa la supervivencia de algunas farmacias, como las de los pueblos pequeños. Su desaparición puede suponer un deterioro del acceso a la prestación farmacéutica", advierte la presidenta del colegio profesional, quien destaca que aunque estas circunstancias afectan al sector en su conjunto son especialmente negativas para las farmacias pequeñas, mayoritarias en Navarra, "porque tienen menos capacidad de maniobra".

Uno de los principales efectos de estos recortes se produce en el empleo: las farmacias ya no contratan. "En Navarra todavía no se está prescindiendo de empleados, como sí sucede en otras comunidades autónomas, pero no se hacen nuevos contratos porque hay que ajustar gastos", indica García, quien señala que aunque no lleguen al cierre otras boticas si tienen o van tener problemas para seguir dando servicios que prestaban hasta ahora o haciéndolo con la misma calidad.

"Si se prescinde de empleados, los farmacéuticos no podrán disponer de tanto tiempo para la atención, por ejemplo, tomar la tensión o participar en campañas de formación en colaboración con el departamento de Salud", alerta.

La caída en los ingresos de las farmacias se traducirá también en un deterioro de la capacidad de inversión tecnológica. "La receta electrónica requiere unos gastos que en esta coyuntura puede que algunas farmacias no puedan afrontar".

respuesta Para resistir esta complicada situación y responder a la evolución del mercado, algunas farmacias han optado por ampliar su oferta a productos homeopáticos, fitoterapia, cosméticos. "Esto responde a la demanda de los clientes, pero también hay farmacias que se plantean que solo con el medicamento no se puede vivir y optan por especializarse o aumentar sus servicios, lo que también es difícil porque para eso hay que tener personal y como ya he dicho en esta situación tal cosa resulta complicada", apunta.

Ante tal panorama, la presidenta del Colegio plantea la posibilidad de que, dado el escaso margen de ganancia que deja el medicamento para los profesionales de farmacia, reclamar que se les remuneren los servicios de guardia, "que hacemos gratis", cobrar por las prestaciones antes citados o acordar con las administraciones servicios como la atención domiciliaria farmacéutica, al igual que sucede en la CAV, por ejemplo".

Uno de los pocos datos positivos para los boticarios navarros es que, a diferencia de lo que sucede en otras autonomías, no sufren retrasos en el pago por parte de Salud. "Hasta la fecha abona la factura en la fecha correspondiente, pero si deja de hacerlo reclamaremos intereses", advierte García.