Síguenos en redes sociales:

El espíritu de los Fueros regresa a Iruña

La Fundación Orreaga ha rendido homenaje a Rosa Oteiza, la modelo que inspiró a la figura del Monumento a los Fueros, para celebrar el Día de Navarra. La tataranieta de Rosa, Marina Torrington, ha encarnado la escultura por las calles del Casco Viejo

Marina Torrington, tataranieta de Rosa Oteiza, en la celebración del Día de Navarra.Iban Aguinaga

39

Rosa Oteiza lleva, exactamente, 122 años custodiando los Fueros de Navarra. Es testigo de lo que ocurre entre las calles del Casco Viejo, desde lo alto del Monumento a los Fueros del paseo de Sarasate, un punto emblemático de la ciudad por el que todo el mundo transita. Sin embargo, a ella, casi nadie la conoce. Su historia, su vida y su legado fueron silenciados, repudiados y obligados a ser olvidados, incluso para la mayoría de su familia. Por ello, la Fundación Orreaga ha querido reconocer esta mañana, durante el Nafarren Biltzarra, la memoria de esta mujer.

Fotos del homenaje a Rosa Oteiza, la modelo de la estatua que corona el Monumento a los Fueros, durante las celebraciones del Día de Navarra.Iban Aguinaga

39

Hija de Miguel Oteiza Alonso y Francisca Armona Olite, Rosa fue la segunda de los siete hijos del humilde matrimonio navarro. Según relatan algunos informes, durante su juventud, la destacable belleza de Rosa atrajo la atención de un varón seis años mayor que ella y posicionado en un nivel social muy superior al suyo. 

En 1893, el entonces ministro de Hacienda, Germán Gamazo, presentó una serie de medidas que amenazaban el régimen foral de Navarra. Esto generó una fuerte reacción en defensa de los Fueros, conocida como “Gamazada”, que frenó las intimidaciones anti-navarras. Para homenajear el éxito de las protestas populares, se les encargó a los hermanos Martínez de Ubago, Miguel y José María, construir una estatua en honor a las libertades y el autogobierno que consiguieron proteger.

La mujer elegida como modelo para custodiar ese puesto de responsabilidad en lo alto del monumento fue, efectivamente, Rosa Oteiza,dada la relación sentimental que compartía con José María, el arquitecto y escultor. Sin embargo, el alzamiento de la estatua estuvo repleto de polémicas, entre ellas, la relación de José María y Rosa, de la que surgieron tres hijos, fuera del matrimonio, que terminaron adoptando los apellidos del varón.

El escultor se marchó a Zaragoza donde, en 1908, quiso contraer matrimonio con otra mujer. Rosa, en un intento de reivindicar el lugar que merecía, se presentó en la boda con sus tres hijos y logró detener las nupcias. Entonces, José María se mudó a Donostia con sus descendientes, a quienes se les dijo que su madre había muerto joven, y vivió una vida de éxito y reconocimiento. Mientras, Rosa trabajó como comadrona en Rentería, aunque mantuvo cierta relación con Iruña. Finalmente, en 1970, la mujer falleció a sus 87 años, tras una vida de exclusión, silencio y repudio.

Lara Ubago, su bisnieta, quien tiró de los hilos

“Mi abuelo, el hijo de Rosa, me decía que me parecía mucho a su madre, pero él no sabía nada de ella. A él le dijeron que había muerto joven”, cuenta Lara Ubago, bisnieta de Rosa, que ahora tiene 62 años y vive en Donostia. “En mi colegio había un niño que se apellidaba igual que yo. Entonces, me picó la curiosidad y comencé a tirar del hilo”, relata. En el centenario de la estatua, los artículos que publicaron al respecto despertaron, aún más, la curiosidad de Lara, quien comenzó a atar cabos y descubrir la cautivadora historia de su bisabuela.

Desde entonces, Lara defiende con orgullo el papel que su bisabuela tuvo en la historia del pueblo navarro y denuncia la manera tan injusta en la que fue borrada del mapa. Con motivo de la celebración del Día de Navarra, la hija de Lara, Marina Torrington, de 31 años, se ha vestido con las prendas que porta su tatarabuela en la escultura y sujetó, en una mano, un pergamino con la Ley Foral, y en otra, unas cadenas. “Que Navarra conserve su derecho al autogobierno tal y como ella lo desee”, ha defendido Marina. El acto ha simbolizado la memoria de Rosa Oteiza que sus descendientes desean conservar. “Una mujer valiente que consiguió desarrollar una vida profesional, pese a lo que fueron esos años. Quizás una vida sencilla, humilde y discreta, pero que demuestra su espíritu luchador”, describe Lara.

Los festejos han reunido varios elementos representativos de la cultura Navarra, como la Comparsa de Gigantes y Cabezudos del Casco Viejo, los joaldunak de Txantrea, los txalapartaris de Falces, los gaiteros de Ezpelur, la fanfarre Fanfanxar, el Iruña Dantza Taldea, las trikitixas de Xapiru Trikitixa Eskola o los bertsos de Mikel Alzuart, Bittor Elizagoien y Rikardo González de Durana.

Nominaciones al Mariscal Pedro de Navarra y al Conde de Lerín

Para finalizar la celebración han sido entregadas las nominaciones al Mariscal Pedro de Navarra y al Conde de Lerín a Xabier Irisarri Urrutia y al Diario de Navarra, respectivamente. A Xabier Irisarri, antiguo presidente de la Fundación Orreaga, ya fallecido, "por su distinguida defensa de Navarra, del euskera y de diversas luchas populares". El reconocimiento ha sido recogido por su familia, concretamente por su hija, que ha lamentado la ausencia de su padre, pero ha celebrado la presencia de su hijo (el nieto de Xabier).

Mientras, el Conde de Lerín ha sido entregado al Diario de Navarra "por su participación activa en el levantamiento militar contra la República, por el que no ha pedido perdón hasta la fecha, y por su línea editorial anti-navarra, contra el euskera y colectivos populares", han señalado.