Desde el 1 de enero, el uso de la baliza V16 conectada es obligatorio en el Estado español. Todo conductor debe llevar una en la guantera del coche cuando circula por la carretera para utilizarla en caso de sufrir un percance. El Estado español se convierte así en el primer país de Europa en implantar este sistema de preseñalización luminosa, una medida que afecta directamente a 28 millones de conductores y que está siendo observada con atención por otros Estados europeos a la espera de evaluar sus resultados.

El cambio llega en un contexto de elevada siniestralidad en carretera. En 2025, 103 peatones perdieron la vida, una parte de ellos atropellados tras bajarse de su vehículo en vías de alta capacidad, un escenario que las autoridades consideran especialmente peligroso.

La baliza V16 nace precisamente para evitar esas escenas. El dispositivo sustituye a los triángulos y permite advertir de la presencia de un vehículo detenido sin que el conductor tenga que abandonar el habitáculo, uno de los momentos de mayor exposición al peligro en la red viaria. Además de emitir una señal luminosa, la baliza transmite de forma automática la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0, integrándose en el sistema de tráfico conectado.

Duras críticas

Sin embargo, la puesta en marcha de este dispositivo está generando controversia creciente entre quienes pisan la carretera a diario. Opiniones técnicas, advertencias desde el ámbito profesional y dudas sobre su eficacia real están poniendo en cuestión una medida concebida para salvar vidas, pero que no convence a todos.

En las últimas semanas varios agentes de la Guardia Civil de Tráfico han puesto en duda la visibilidad de estas balizas, incluso en condiciones aparentemente favorables. En diferentes vídeos difundidos en redes sociales, se aprecian vehículos detenidos en el arcén con la baliza V16 correctamente colocada en el techo y conductores que apenas reaccionan hasta estar prácticamente encima del obstáculo.

“Los conductores ya no tienen que jugarse la vida para colocar los triángulos para advertir un peligro”

Mario Arnaldo - Pte. Automovilistas Europeos Asociados

En uno de esos vídeos, dos agentes de Tráfico se ven obligados a bajarse de sus motocicletas y señalizar manualmente una incidencia en una autopista porque, según relatan, la baliza no advertía con suficiente antelación del peligro a los vehículos que se aproximaban. Una situación de riesgo, no solo para el conductor afectado, sino también para los propios agentes, expuestos al tráfico en uno de los entornos más peligrosos de la red viaria.

Las críticas se repiten con distintos matices. Hay quien apunta a la escasa potencia luminosa del dispositivo, quien subraya que de día la luz se pierde entre reflejos, y quien advierte de problemas añadidos en curvas, cambios de rasante o tramos con visibilidad reducida. “Se ven mejor los intermitentes”, llega a afirmar un guardia civil en otro vídeo grabado tras su primera experiencia con una baliza V16, en el que relata cómo un conductor había colocado dos dispositivos en el techo sin lograr un efecto disuasorio claro para el tráfico que se aproximaba. En sus palabras, “las balizas no se ven una mierda, se ven mucho mejor los intermitentes del vehículo”.

Convivencia de balizas y triángulos

Estas quejas han llevado a asociaciones profesionales de la Guardia Civil y a otros colectivos de emergencias, como bomberos, a plantear una reflexión más amplia: la posibilidad de mantener durante un tiempo la convivencia entre la V16 y otros elementos de señalización, como los triángulos, al menos en determinados escenarios de alto riesgo. No se trata de un rechazo frontal a esta tecnología, sino de una advertencia basada en la experiencia diaria en carretera.

Defensa de los automovilistas europeos

A pesar de las críticas que ha suscitado su implantación, el presidente de la Asociación Europea de Automovilistas Europeos, Mario Arnaldo, defiende el uso de la baliza: “Los conductores ya no tienen que jugarse la vida para colocar unos triángulos de preseñalización de peligro”.

En este contexto, Arnaldo subraya que la baliza V16 no debe entenderse como un elemento adicional al sistema tradicional de señalización. La baliza V16 no es un sistema complementario de los triángulos, sino un sistema sustitutivo. Su principal ventaja es que no es necesario exponerse al riesgo”.

“Era imprescindible adoptar alguna medida que frenase la sangría de siniestros”

Fernando Grande-Marlaska - Ministro del Interior

El presidente de Automovilistas Europeos Asociados tampoco comparte las dudas sobre la eficacia visual del dispositivo. Frente a quienes cuestionan su alcance, sostiene que ofrece mejores prestaciones que el triángulo convencional. “Tiene visibilidad en 360 grados frente a los 180 de un triángulo. Mientras que este es visible a 100 metros, la baliza lo es a un kilómetro en línea recta”.

En cuanto a las críticas relacionadas con su uso en curvas o cambios de rasante, Arnaldo resta peso a ese argumento y traslada el foco de la responsabilidad al conductor que circula por la vía. “Quien debe detener el vehículo es el conductor que se aproxima, que tiene la obligación de reaccionar ante cualquier obstáculo imprevisto”.

La geolocalización, otro aspecto crítico

Más allá del debate sobre su eficacia, la baliza V16 ha abierto otra discusión: la huella digital que deja cada vez que se activa. Al hacerlo, envía automáticamente la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0, desde donde la información se distribuye a paneles informativos, aplicaciones de navegación y otros sistemas de gestión del tráfico.

Esa conectividad ha dado lugar a una pregunta inevitable: ¿se puede saber en tiempo real dónde se activan las balizas? Sí. En la red circula un mapa interactivo, sin carácter oficial, que permite visualizar en tiempo real la localización de las balizas activadas en las carreteras españolas.

El mapa muestra cuáles son las incidencias en curso, indicando datos como la vía, el punto kilométrico, el sentido de la marcha o la hora de activación. Además, permite exportar esa información a plataformas como Google Maps o Waze. Para los servicios de emergencia y asistencia en carretera, su valor es enorme, ya que facilita la localización exacta del vehículo detenido y ayudando a acortar los tiempos de respuesta.

"Las críticas a la geolocalización no están justificadas. Gracias a la baliza se pueden evitar posibles atascos y problemas de seguridad"

Mario Arnaldo - Pte. Automovilistas Europeos Asociados

Sin embargo, la difusión pública de estos datos también genera recelos. Saber que un coche está detenido en una carretera secundaria, sobre todo de noche, puede exponer a los conductores a un ataque o engaño.

Mario Arnaldo, presidente de la Asociación de Automovilistas Europeos, niega que la geolocalización aumente la vulnerabilidad de los conductores: “Esa objeción no está para nada justificada. Es bueno saber dónde hay un punto con problemas. Esto permite a los conductores tomar decisiones para evitar posibles atascos y problemas de seguridad”, afirma. “Con esta medida, las bandas de delincuentes y las grúas pirata se encontrarán con que los conductores asistidos y protegidos, reduciendo su capacidad de actuación”, añade.

En ese contexto, sitúa la V16 como una solución de transición hacia el vehículo plenamente conectado. “Muchos coches modernos ya incorporan el sistema E-Call, que emite llamadas de emergencia y geolocalización en caso de accidente o avería. Sin embargo, no todo el parque móvil lo tiene. La baliza V16 se encarga de advertir de una incidencia en la carretera hasta que todos los vehículos estén equipados con el sistemo E-Call, momento en el que dejará de ser esencial”, apunta.

“La baliza supone un salto adelante y nos sitúa como referentes europeos en seguridad vial”

Pere Navarro - Director de la DGT

El Gobierno español avala su uso

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defiende su uso. Según explicó recientemente en el Congreso, “Todos los que nos hemos tenido que bajar de un coche para colocar un triángulo sabemos del peligro que dicha conducta entraña”, declaró el ministro, señalando que “era imprescindible adoptar alguna medida que frenase esa sangría”, en relación al número de siniestros. Grande-Marlaska, se mostró convencido de que la baliza “ayudará a reducir ese factor de mortalidad vial”.

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La Dirección General de Tráfico también ampara con firmeza su eficacia. “Supone un salto adelante y nos sitúa como referentes europeos en seguridad vial. Los triángulos han cumplido su papel durante veintiséis años, pero la evolución tecnológica nos permite seguir progresando. Nuestro compromiso es reducir los atropellos y proteger a quienes se encuentran en situaciones de emergencia”, señala Pere Navarro, director general de la DGT.

El debate, sin embargo, está lejos de darse por cerrado. Los críticos advierten de que existen demasiadas dudas como para continuar adelante con su implantación.