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Cuidar el euskera, un método eficaz para la convivencia en Navarra

El movimiento Taupa Euskaltzaleen alerta de que la supervivencia del euskera "no está garantizada en la comunidad" | Proteger esta lengua es "luchar contra el autoritarismo"

Cuidar el euskera, un método eficaz para la convivencia en NavarraIban Aguinaga

La generación actual de madres y padres es la generación más euskalduna que ha existido en los últimos siglos. Sin embargo, aunque el número de personas que conocen el euskera en Navarraestá aumentando, su uso sigue siendo débil y su supervivencia en la comunidad “sigue sin estar garantizada”. Por eso, el movimiento Taupa Euskaltzaleen pone el uso de este idioma en el centro de la cuestión; no solo porque el euskera no dispone de más territorios para mantenerse viva, sino porque cuidar de esta lengua es, al mismo tiempo, una forma de mejorar la convivencia en Navarra.

Lo primero que hay que hacer, considera Oskar Zapata, actual coordinador de Taupa, es establecer un marco jurídico que tenga en cuenta a todas las personas de Navarra, “vivan donde vivan”. Aunque es cierto que el euskera tiene menos hablantes en la zona sur de la comunidad, “tenemos que apostar por todo lo que se puede hacer allí, en lugar de centrarnos solo en Iruñerria por su peso económico y demográfico”, apunta Zapata. Sin embargo, en estos lugares “se han ido aplicando una serie de medidas políticas que han dificultado el uso del euskera”. Si bien es cierto que, últimamente, algunas personas dicen sentirse perjudicadas por no saber euskera -sobre todo, en el acceso a puestos de trabajo- la realidad es que la clave del bienestar “no reside en intentar eliminar el euskera, porque eso agitaría más la situación, sino en que las administraciones busquen soluciones que respeten los derechos de toda la ciudadanía”, explica el coordinador.

Más idiomas convivientes

La futura coordinadora de Taupa, Uxue Izko, dice estar viendo “una oportunidad de cambio en la sociedad navarra”. Según detalla, “hace un tiempo, creíamos que en esas zonas de la comunidad donde no se hablaba euskera, se usaba solo el castellano, pero ahora, en esos lugares, conviven muchos idiomas a la vez”. El panorama sociocultural de Navarra es cada vez más diverso y esto es, justamente, lo que el movimiento Taupa Euskaltzaleen quiere impulsar. En este sentido, señala Zapata, “muchas personas migrantes que vienen a la comunidad desconocen el castellano tanto como el euskera”, así que, “hay que hacerles saber que han llegado a un lugar donde conviven dos comunidades lingüísticas vivas y con ganas de acogerles”.

Por otro lado, el coordinador considera que “si estamos a favor de la diversidad y de la igualdad, también estamos a favor del euskera”. De lo contrario, apunta, “estaríamos siendo incoherentes, como si dijéramos que somos feministas, pero no euskaltzales. La igualdad se apoya en todas sus dimensiones”. Al mismo tiempo, defender el euskera es para Zapata “posicionarse en contra del autoritarismo y la uniformización”. Así, añade el coordinador, “es importante preservar la diversidad en el mundo, pero también la nuestra propia y, en nuestro territorio, la diversidad tiene que ver con el euskera, así que no podemos ponerla en peligro”.

Miedo al modelo D

Durante el Franquismo, “sin irnos más lejos”, la comunidad vascohablante fue duramente maltratada mediante persecuciones, dificultando la enseñanza del euskera e intentando detener su transmisión. A partir de los años sesenta, cuenta Izko, “comenzó el movimiento de las ikastolas, el modelo D público...”, y con él, una preocupación común para muchos padres y madres: no poder ayudar a sus hijos en las tareas escolares por no saber euskera. En este sentido, opina la futura coordinadora, “cuando das el paso hacia la maternidad tienes que tomar ciertas decisiones y, en algunas familias, se toma la elección de que la vida de los hijos sea en euskera”.

Que esta decisión cause temor en algunas familias no es más que “una percepción típica de idiomas en recuperación y revitalización”, considera Zapata. “Cuando se está intentando reavivar una lengua, hay que tomar decisiones como esta”, y además, explica, “la ikastola está preparada para suplir esa aportación curricular que no pueden hacer los padres por no saber euskera”. De todas formas, recuerda el coordinador, “si los niños son bilingües, pueden traducirles a sus padres aquello que no entiendan”.

Es más, Taupa cuenta con una iniciativa que pretende, precisamente, fomentar el uso del euskera en círculos familiares. Este proyecto recibe el nombre de Eusfera y está orientado a aquellas familias de menores de entre 0 y 12 años que quieren que el entorno de sus hijos sea más euskaldun. La propuesta se llevará a cabo del 7 al 17 de mayo de este año en los pueblos que hayan decidido organizarla e incluirá actividades “amoldadas a todo tipo de niveles de euskera” y recursos y herramientas para familias que ya están dando pasos en esa dirección.

Socializar en euskera

El 60% de los estudiantes navarros no tienen ningún contacto con el euskera y aquellos que cursan el modelo D apenas hacen uso de este idioma fuera de clase. Mintzapraktika es un proyecto que reúne a hablantes que tienen fluidez con el euskera, pero también a aquellos que comienzan a conocerlo, con el fin de que hagan uso de él practicando distintos hobbies. “Algunos quedan para andar en bici, otros para tomar un café, hacer senderismo o tejer ganchillo”, detalla Zapata. La iniciativa Gau Beltza, por su parte, pretende algo similar. Se trata de una versión de las festividades del 31 de octubre, pero adaptada a las tradiciones navarras.

Según explica Izko, “no se trata de una actividad ‘antihallowen’, pero sí que intenta desvincularse del consumismo que rodea a esa fiesta que, en realidad, no nos enseña nada”. Así, mientras se preparan las festividades -del mismo modo que ocurre en algunas zonas con el carnaval- los participantes hablan en euskera y conocen una tradición que acompañó al pueblo vasco durante décadas, pero que se perdió a mediados del siglo XX. Finalmente, la acción por excelencia para la activación del uso del euskera es el movimiento Euskaraldia, una iniciativa que, mediante chapas, identifica a los hablantes de este idioma y a las personas que desean solo ser habladas en él para practicar el oído.

Este tipo de alianzas para proteger el euskera se deben dar “desde abajo hasta arriba”, subraya Zapata. Mientras que, para él, el principal reto reside en la utilización del idioma, para Izko, “estamos ante una gran oportunidad. “Ahora hay un cambio de mentalidad, hay mentes mucho más abiertas que entienden mejor el tesoro vivo que es el euskera”, dice. Al mismo tiempo, Zapata insiste en que la comunidad vascoparlante es, pero podría ser aún más, ejemplo de la recuperación de un idioma para otras tierras con lenguas autóctonas debilitadas. “El nuestro no es solo un idioma”, concluye Izko, “sino una cultura, una comunidad que va mucho más allá”.