En el umbral de un hito histórico, la humanidad contiene el aliento mientras la cápsula Orion de la misión Artemis II inicia sus preparativos finales para el regreso a casa. Tras completar su audaz sobrevuelo por la cara oculta de la Luna y capturar imágenes icónicas de la Tierra asomándose sobre el horizonte lunar, la tripulación integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen encara las últimas 24 horas de su odisea. El amerizaje, coordinado minuciosamente por la NASA y la Marina de los EE. UU., está programado para el viernes 10 de abril (el sábado a las 02.07 hora española) en aguas del Océano Pacífico, marcando el regreso triunfal de la primera expedición al espacio profundo en más de medio siglo. La tripulación tiene en su haber el récord de la mayor distancia recorrida desde la Tierra por seres humanos, alcanzando un máximo de 406.786 kilómetros. Con ello, superaron la marca establecida por el Apolo 13 en 1970.

Los astronautas aprovecharon el día de ayer para acondicionar la cabina y estudiar los procedimientos de entrada antes del amerizaje. Entre las tareas, los cuatro tripulantes comenzaron a guardar el equipo e instalar sus asientos para asegurarse de que todo esté bien sujeto para la reentrada. Tras el amerizaje, los equipos de recuperación rescatarán a la tripulación en helicóptero y la trasladarán al USS John P. Murtha. Una vez a bordo, los astronautas se someterán a evaluaciones médicas posteriores a la misión en la enfermería del buque antes de regresar a tierra para reunirse con un avión con destino al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston.

El momento más crítico

Según la NASA, la reentrada representa el momento más crítico y espectacular de toda la misión porque no consiste simplemente en dejarse caer, sino en un enfrentamiento brutal contra las leyes de la física que plantea desafíos extremos para la tecnología y la tripulación. La cápsula Orion golpeará las capas superiores de la atmósfera a velocidades hipersónicas de unos 40.000 km/h, lo que equivale a 32 veces la velocidad del sonido, provocando que el aire no se aparte, sino que se comprima de forma violenta contra la estructura. Esta compresión extrema generará un auténtico infierno de plasma con temperaturas que alcanzarán los 2.760 °C, aproximadamente la mitad del calor que emite la superficie del Sol, lo que obligará al escudo térmico de Avcoat a quemarse de manera controlada para disipar esa energía térmica.

Primera fotografía de la Tierra desde la cara oculta de la Luna. NASA

A diferencia de las antiguas misiones Apollo, Artemis II empleará una técnica avanzada denominada reentrada con salto, mediante la cual la cápsula rebotará brevemente en la atmósfera como una piedra sobre el agua para lograr un frenado más suave y una precisión milimétrica en el punto de llegada. Durante este descenso, el plasma que rodea la nave provocará un blackout de comunicaciones, dejando a la tripulación en un silencio absoluto con el control de misión mientras atraviesan la bola de fuego. Finalmente, el proceso concluirá con un despliegue secuencial de once paracaídas que reducirán la velocidad de miles de kilómetros por hora a tan solo 30 km/h, garantizando así un impacto seguro y controlado en las aguas del océano.

“He amado habitar la nave”

Previamente a la videoconferencia de prensa que han ofrecido de madrugada en España, la tripulación expresó que desean volver a la Tierra para "pasar la batuta" a los astronautas que llegarán a la Luna, además de compartir que la misión les reafirmó que los humanos deben "crear juntos" en vez de "destruir". "Parte de nuestra ética como tripulación y nuestros valores desde el comienzo fueron que esta es una carrera de relevos. De hecho, para simbolizarlo físicamente, trajimos batutas que planeamos entregar a la próxima tripulación", compartió Christina Koch. El piloto, Victor Glover, confesó que el momento que más anhela de la misión es el regreso a la Tierra. También ansía compartir los hallazgos de Artemis II. "Hay mucha información que ya han visto, pero todo lo bueno está regresando con nosotros. Hay muchas más imágenes, tantas historias y, Dios, ni siquiera he empezado a procesar por todo lo que pasamos. Aún tenemos dos días más y viajar en una bola de fuego a través de la atmósfera también es profundo", indicó el piloto.

April 8, 2026, Orion Capsule, Outer Space: A selfie of the Orion ZUMA vía Europa Press

Pese a los problemas del inodoro, los olores y el compartir un espacio reducido con otras tres personas en todo momento, Koch aseveró que la tripulación "ha amado habitar la nave Orion" y que "no hay nada que no extrañarán" de vivir en el espacio. "Extrañaré la camaradería. Extrañaré estar tan cerca de tanta gente y tener un propósito en común, una misión en común, trabajar duro en ella todos los días, a lo largo de cientos de miles de millas, con un equipo en tierra. Este sentido de trabajo en equipo es algo que usualmente no vives como adulto", relató la astronauta.

"Los humanos deben crear juntos"

Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), relató que la misión les reafirmó que "los humanos deben crear soluciones juntos en lugar de destruir". "No ha cambiado mi perspectiva o la perspectiva con la que despegué, que fue que vivimos en un planeta frágil en un vacío, en el vacío del espacio. Lo sabemos por la ciencia. Somos muy afortunados de vivir en el planeta Tierra", subrayó.

Mientras, el comandante de la misión, Reid Wiseman de la NASA, compartió que el momento crucial fue cuando sus compañeros propusieron nombrar un cráter lunar en honor a su difunta esposa, Carroll, justo en el día más importante de su misión, el lunes, cuando pasaron por la cara más oculta del cuerpo celeste. "Ese fue el momento cúspide de la misión. Para mí, eso fue cuando los cuatro estuvimos lo más unidos, lo más enlazados, y salimos de eso realmente concentrados en el día por delante", mencionó.