Activistas de Greenpeace han desplegado este jueves en el suelo de la Plaza de Colón, en Madrid, una imagen gigante de Donald Trump vomitando petróleo sobre una fuente teñida de negro junto al mensaje en inglés 'No oil, no war' ('No petróleo, no guerra'). La pancarta desplegada mide 15,5 metros de ancho por 40 metros de alto.

Con esta acción, la organización ecologista pide al Gobierno español que adopte un papel de liderazgo durante la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que arranca este viernes en Santa Marta, Colombia, y donde más de 50 países comenzarán a diseñar una hoja de ruta global para abandonar el petróleo, el gas y el carbón.

"Tiranos energéticos como Trump o Putin"

"¡No queremos ni petróleo ni guerras! Lo que está pasando en el Estrecho de Ormuz nos muestra cómo los combustibles fósiles nos traen inseguridad, además de cambio climático, enfermedades y destrucción. Basta ya de que las decisiones de tiranos energéticos como Trump o Putin salpiquen nuestras vidas: frente al odio y el petróleo, desengancharnos de los combustibles fósiles es el mejor escudo posible", ha argumentado Pedro Zorrilla Miras, responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace.

La organización pide al Gobierno de Pedro Sánchez que actúe con liderazgo en la Conferencia de Santa Marta para lograr un acuerdo global. También, que apruebe medidas inmediatas en el Estado español como el fin de las subvenciones a los fósiles y nuevos impuestos a una industria que se "llena los bolsillos mientras la ciudadanía paga con su dinero, e incluso con su vida, las consecuencias de la guerra y del cambio climático que provocan".

Abandonar los combustibles fósiles

Greenpeace cree que los más de 50 países, incluido España, que se reunirán en Santa Marta deberán fijarse la "meta clara" de "impulsar un acuerdo global para abandonar los combustibles fósiles, garantizando una transición justa, que respete los derechos humanos, y que escuche la voz de la clase trabajadora, de las comunidades y de todos los países afectados".

Greenpeace demanda avanzar hacia un sistema energético más democrático, con mayor protagonismo ciudadano, que distribuya mejor el poder y la riqueza y mejore el acceso a la energía. En lo que respecta a la extracción de minerales necesarios para la transición, "deben evitarse los errores del extractivismo reduciendo la demanda, priorizando el reciclaje y protegiendo tanto a las personas como a la naturaleza".

Medidas a tomar en Colombia

Además, Santa Marta debe impulsar, a juicio de esta organización, planes estatales para abandonar los combustibles fósiles, reforzar una financiación climática predecible y accesible, respaldar el nuevo Convenio Fiscal de Naciones Unidas -incluyendo impuestos ambientales a las corporaciones fósiles y a las grandes riquezas-, apoyar la aprobación del Tratado Mundial sobre Plásticos en 2026 y contribuir a un acuerdo global en la COP31 que acelere la transición más allá de los combustibles fósiles.