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Consultorio de nutrición: ¿Es mejor comer la fruta entera o en zumo?

El farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero responde a las dudas de los lectores con un enfoque práctico y accesible

Consultorio de nutrición: ¿Es mejor comer la fruta entera o en zumo?Erik Rodriguez

El vaso de zumo de naranja natural recién exprimido ha sido considerado durante décadas como el pilar indiscutible de un desayuno equilibrado. Sin embargo, la ciencia de la nutrición ha evolucionado y nos obliga a replantearnos esta costumbre. A la pregunta de si el cuerpo procesa igual la fruta bebida que la masticada, el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero) responde de forma tajante: no es lo mismo en absoluto. Aunque el origen del alimento sea idéntico, la forma en la que lo consumimos cambia drásticamente su impacto en nuestro organismo.

La pérdida de la fibra y la trampa del azúcar libre

El principal motivo por el que consumir la pieza de fruta entera resulta infinitamente más saludable radica en su estructura natural. Tal y como explica el experto, al comer la naranja conservamos intacta su matriz protectora, es decir, toda la pulpa y la fibra. En el momento en el que la exprimimos, esa fibra fundamental desaparece por completo, lo que altera de forma drástica la manera en la que nuestro cuerpo absorbe los nutrientes. La fibra cumple una función vital, ya que actúa como una barrera que ralentiza la asimilación del azúcar.

Por el contrario, al bebernos un zumo, estamos ingiriendo todo el azúcar de la fruta de golpe, provocando que la fructosa pase libre y rápidamente al torrente sanguíneo. Esto genera unos picos de glucosa y de insulina tan altos que, a nivel metabólico, el zumo termina actuando de una forma muy similar a la de un refresco azucarado.

[CONSULTORIO] ¿Tienes dudas sobre alimentación o hábitos saludables? Envía tu consulta a lector@noticiasdenavarra.com y el especialista Javier Fernández Ligero las responderá.

La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.

El problema de las cantidades ocultas

Otro factor determinante que marca la diferencia entre ambas opciones es el volumen real de alimento y el aporte calórico que introducimos en el cuerpo. El especialista invita a hacer una reflexión matemática muy sencilla: mientras que normalmente nos conformaríamos con pelar y comer una sola naranja para quedar satisfechos, para llenar un vaso de zumo de tamaño medio necesitamos exprimir entre tres y cuatro piezas.

Esto significa que, casi sin darnos cuenta y en cuestión de segundos, estamos multiplicando la cantidad de azúcar y calorías ingeridas respecto a lo que consumiríamos si optáramos por la fruta en su formato original.

El poder saciante de la masticación

Finalmente, Fernández Ligero pone el foco en el proceso mecánico de la digestión y en cómo se comunica nuestro estómago con nuestra cabeza. El acto físico de masticar la naranja entera juega un papel crucial en la regulación del apetito, ya que este esfuerzo mecánico envía señales directas de saciedad al cerebro. Al transformar la fruta en líquido, nos saltamos este paso esencial de la masticación, lo que explica por qué un zumo elaborado con cuatro naranjas apenas nos quita el hambre, mientras que comerse una sola pieza entera nos hace sentir llenos y satisfechos durante mucho más tiempo.