El debate sobre cuál es el momento idóneo para consumir fruta lleva años protagonizando dietas. Muchos ciudadanos se preguntan a diario si esa manzana de postre o ese plátano antes de ir a dormir arruinarán sus esfuerzos por mantener un estilo de vida saludable. Para arrojar luz sobre este asunto y desterrar falsas creencias, el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero) aborda esta cuestión tan habitual, ofreciendo una perspectiva que se aleja de las estrictas prohibiciones horarias para poner el foco en el movimiento y las necesidades energéticas de cada persona.
El sedentarismo como verdadero factor de riesgo
En lugar de demonizar la franja horaria nocturna, el especialista aclara que el verdadero problema no es la hora que marca el reloj, sino el nivel de inactividad del cuerpo. Según detalla el experto, la fruta engorda realmente en aquellos momentos en los que su consumo está muy alejado de la actividad física. El nutricionista subraya que el impacto metabólico de estos alimentos varía drásticamente y advierte que aportar energía rápida al organismo en periodos de sedentarismo prolongado es lo que verdaderamente dificulta el control del peso.
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La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.
El postre tras las comidas y las cenas
Respecto a la eterna duda de si es un error consumir fruta justo después de comer o en el momento de la cena, el farmacéutico Javier Fernández Ligero ofrece un mensaje tranquilizador, aunque con matices. El especialista afirma que se puede disfrutar de este alimento como postre en ambas comidas sin ningún problema, siempre y cuando haya existido una exigencia física previa. Tal y como explica el nutricionista, si el cuerpo ha estado en movimiento a lo largo de la jornada o se ha realizado ejercicio, el organismo va a necesitar reponer sus reservas de glucosa. En estas circunstancias, el cuerpo humano presenta una tolerancia y un nivel de aceptación óptimos para procesar esos nutrientes de manera eficiente.
Estrategia para evitar picos de glucosa innecesarios
La recomendación principal, de acuerdo con las pautas marcadas por Fernández Ligero, radica en sincronizar la ingesta de este grupo de alimentos con el ejercicio físico. Lo verdaderamente importante para el nutricionista es que la fruta se tome justo antes o inmediatamente después del entrenamiento. El experto insiste en que, al establecer esta rutina, el alimento se asimila muchísimo mejor por nuestro metabolismo. Al final, el objetivo central es evitar que el cuerpo genere picos de glucosa en sangre que no sirvan para nada, garantizando que el azúcar natural de la fruta se utilice exclusivamente como un combustible útil para el rendimiento y la posterior recuperación del cuerpo.