El Gobierno de Navarra tiene una estadística para contar cuántas personas menores de 30 años tienen plaza fija en la Administración. De lo que no tiene datos es de cuántos de esos jóvenes se han sacado no una plaza, sino dos. Si la tuviera, ahí estaría Isabel Gallo Úriz (Pamplona, 28 de julio de 1997). A los 25 años se sacó su primera como diplomada en Ciencias Empresariales. Ahora está a punto de sacarse la segunda, por el turno libre y como si no fuera ya funcionaria: Técnica de Administración Pública, rama económica, una de las más duras. Han salido más de 40 plazas pero como el proceso es tan exigente ya solo quedan vivos nueve opositores. Y va la tercera. “Siempre he sido exigente, y en la administración pública también hay ambición, era mi momento de intentarlo”.
Es la primera funcionaria de su familia. Ni su padre, que trabaja como director financiero en el sector privado, ni su madre, que es profesora en la concertada, son funcionarios. Pero al acabar la carrera sí que su madre le planteó la idea de preparar una oposición.
Isabel estudió toda la vida en el colegio de Teresianas, en el barrio de Ermitagaña, y siempre fue de “buenas notas”. Sacó un 12 y pico en la selectividad. Después estudió el doble grado de ADE con Derecho en la UPNA, con más de un 8 de media.
Al terminar hizo prácticas en una asesoría gracias al programa Talent UPNA. Cuando acabó, quisieron que se quedara y le ofrecieron seguir. Sí que le plantearon que, quizá, tendría que sacarse el máster de abogacía. “Pensé, ¡si es que tampoco tengo claro que me quiera dedicar a esto!”, cuenta. En ese momento decidió apostar por lo público. Era agosto de 2021. “Me acerqué a la academia Oposita, en Iturrama. Les conté mi caso. Y me dijeron: tú, con lo que me cuentas, esta te la preparas y la sacas a la primera”.
Llegó en el mejor momento: el Gobierno acababa de sacar cuarenta plazas de una especialidad que no salía a oposición desde 2009: diplomado en Ciencias Empresariales, una especialidad de nivel B. Compró el temario y empezó a estudiar por su cuenta, con una rutina parecida a la universidad. Recién acabada la carrera, no quería renunciar a su vida. “Había sábados que me iba a la biblioteca con los tacones puestos. Y al acabar de estudiar, me iba de fiesta”, recuerda, entre risas. A lo largo de 2022 hizo los tres exámenes. Le fueron bien desde el principio y sacó plaza sin problemas. En marzo de 2023 el BON publicó su nombramiento y tomó posesión en julio de este año. No había cumplido los 26 años.
Los riesgos crecientes de entorno privado más hostil
¿Por qué lo hizo? La respuesta es tan clara y tan lúcida que da que pensar: “Fuera hay muchos riesgos ¿Cuánto cuesta que suban los sueldos en el sector privado? ¿Cuánto cuesta tener un trabajo estable? Yo admiro a las personas que trabajan en lo privado, porque sin lo privado no hay público. Tiene que haber un equilibrio. Pero yo tengo amigas que han puesto en marcha un negocio y les cuesta dormir por la noche. Te sacas una plaza de funcionario y automáticamente tienes estabilidad. No te vas a hacer millonario, pero tienes buenas condiciones, facilidad para la conciliación y los permisos… por no hablar de pedir la hipoteca. Vas al banco, dices que eres funcionario y te la dan. Hay mucha diferencia”.
Su primer destino, y hasta ahora el único, ha sido en el Servicio de Gasto de Personal y Nóminas de Función Pública. Fue ahí donde vio la posibilidad de preparar su segunda oposición, la que está a punto de sacarse. “Entras en nivel B y sabes que ahí está tu techo. Vi la posibilidad de preparar una de nivel A y me dije, ¿por qué no?”. Lo hace por el turno libre, como si no fuera funcionaria, como alguien que no tuviera la plaza que ella ya tiene. “Soy muy exigente. Para estudiar esta oposición me he matado”, reconoce. “Ahora, por mis circunstancias vitales, que vivo con mis padres, puedo hacerlo. Era el momento”. Ha minimizado mucho su vida social y se ha cogido un año de permiso en su puesto de trabajo para preparar una de las plazas más complicadas.
Salieron muchas plazas para lo que es normal, pero el proceso es tan duro que al último examen han llegado 9. Ella va la tercera. Plaza segurísima. Le queda el último examen el 29 de mayo, y para el curso que viene estará en su nuevo puesto. Tendrá 29 años recién cumplidos.