Las reseñas on line son, desde hace años, uno de los campos de batalla favoritos de internet, especialmente cuando se refieren a locales de hostelería. Clientes indignados, negocios que se defienden y, en medio, miles de usuarios que asisten al espectáculo. Lo que no es tan habitual es ver una reseña tan ridícula de un ‘no cliente’ que provoque una respuesta tan aplaudida del dueño del local.

Una estrella porque sí

Lo ha compartido la popular cuenta Soy Camarero que, de la mano del profesional de la hostelería Jesús Soriano, comparte todo tipo de situaciones, buenas, malas y curiosas que suceden en su sector. En este caso ha publicado un post con una captura tanto de la reseña del cliente como de la contestación del restaurante, y sólo ha necesitado un par de palabras para titularlo: “Magnífica respuesta”, escribe Soriano, acompañándolo de emojis de carcajadas y de aplausos.

En la reseña, escrita hace unos días, el cliente justifica su valoración mínima de una estrella (sobre un máximo de cinco) con la argumentación de que no pudo cenar. “No puedo opinar porque llegamos 2 personas el viernes 1 de mayo a cenar algo rápido porque salíamos de ruta al día siguiente…”, comienza. O sea, que no puede opinar, pero opina y perjudica gravemente al local puntuándole con lo mínimo posible.

Y opina sin haber podido probar la comida, porque, como explica, al llegar se encontraron con todas las mesas reservadas y la terraza completa. Se lo explicaron y no les ofrecieron una alternativa en barra. Conclusión para el autor de la reseña: “Muy poca profesionalidad”. Hasta aquí, una queja más de las muchas que se acumulan a diario en internet. Pero lo que ha hecho que el episodio se viralice es la contestación del propio local.

Respuesta viral del restaurante

El establecimiento responde con un “resumen” de la reseña que no deja lugar a dudas: “Le doy una estrella a un sitio que está lleno porque está lleno”. A partir de ahí, el tono no baja. “Gracias por confirmarnos que somos tan populares que hasta en la terraza vuelan las sillas”, prosigue, y explican que, en un alarde de “poca profesionalidad”, decidieron respetar las reservas de quienes sí habían previsto que en un festivo como el 1 de mayo podía haber mucha demanda de cenas.

El remate llega con una recomendación que suena más a pulla que a consejo: “La próxima vez, probad con ese invento moderno llamado ‘reserva’, funciona de maravilla para evitar frustraciones”.

El post ha provocado infinidad de reacciones, la inmensa mayoría de apoyo al restaurante, y ha reabierto un debate recurrente: hasta qué punto algunas reseñas castigan situaciones que, en realidad, no dependen del establecimiento.