Reflejar por escrito cómo ha sido tu experiencia en un bar o restaurante es algo que se hace desde hace tiempo y que tiene una gran utilidad. Les sirve a los clientes potenciales para saber con qué se pueden encontrar si deciden ir, lo que les ayuda a tomar una decisión, y también a los hosteleros, para conocer sus puntos fuertes e identificar y poner remedio a sus debilidades.
Pero es cierto que hay reseñas muy injustas, en las que se exageran situaciones o directamente se miente por una rabieta, y eso puede tener consecuencias muy negativas para el local, al que le baja la nota media. Muchas de esas opiniones acaban reflejadas en la popular cuenta Soy Camarero, que gestiona el profesional de hostelería Jesús Soriano.
Reseña ofensiva
En la última que ha compartido un cliente se queja del trato recibido el pasado sábado en un conocido bar de León especializado en desayunos. Y la reseña la publicó el mismo sábado, con un tono intolerable, porque las críticas se pueden realizar con respeto: “Está mal reproducirse entre familiares y es justo lo que han hecho los padres del camarero más alto (hay dos), bastante desagradable, mal educado y el servicio pésimo”, publica el cliente.
No contento con eso, remata con otra frase ofensiva: “Tiene una neurona y la tiene despistada”, escribe, otorgando al local una estrella sobre cinco, la mínima puntuación posible en las reseñas de Google, y calificando con un 1 (también lo mínimo) la comida, el servicio y el ambiente.
Respuesta del local
Ante una opinión como esa, el local no quiso quedarse callado. A medios leoneses que se hicieron eco de la polémica, el propietario les explicó que una pareja llegó a media mañana, cuando el bar estaba completo, y que en lugar de esperar, el hombre se dirigió a un camarero con agresividad, asegurándole que ya había escrito una reseña negativa.
A los trabajadores del local lo que más les indignó fue que se publicara una reseña tan negativa y con las mínimas puntuaciones cuando el cliente ni siquiera llegó a consumir nada, con lo que no puede calificar la comida. Y la respuesta del dueño a esa opinión fue contundente.
“Mira, no solemos contestar así. Pero como tú y tu pareja os habéis cebado solo por no haber podido desayunar, porque el local estaba lleno…”, comienza su texto. “Si os dicen que hay que esperar, tienes dos opciones muy sencillas, ya que tú presumes de tener todas las neuronas. No espero volver a veros, muchas gracias por visitarnos. Atentamente, el jefe”, finaliza.