Una víctima de abusos simula reunirse con el papa León XIV: "No queremos solo palabras, sino acciones contundentes"
Miguel Hurtado, primer denunciante de los abusos en la Abadía de Montserrat y portavoz de Reparación Integral Ya (RIYA), ha relatado su historia ante todos los presentes
Miguel Hurtado, primer denunciante de los abusos en la Abadía de Montserrat y portavoz de Reparación Integral Ya (RIYA), ha simulado este domingo una reunión con el papa León XIV para exponerle sus preguntas y denunciar que las asociaciones han sido excluidas de la visita papal: "No queremos solo buenas palabras".
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Frente a la Nunciatura apostólica donde se aloja el pontífice y rodeado de varias decenas de personas y numerosos medios de comunicación, Hurtado se ha colocado frente a una fotografía de grandes dimensiones del papa a la que le ha explicado que en 2019 hizo pública su historia, la de un niño abusado junto con otra docena de menores en la abadía de Montserrat.
Aunque el pontífice se va reunir este lunes con víctimas que "legítimamente, han decidido procesar su dolor y sufrimiento de forma privada, entrando en el mecanismo de reparación de la Iglesia", el portavoz de Reparación Integral Ya (RIYA) le ha recordado que existen otras muchas de un total de 440.000 que exigen "un cambio estructural y sistémico. No queremos solo buenas palabras, sino acciones contundentes".
Mirando a la fotografía que sostenían dos mujeres, una de ellas la exdiputada de ERC María Dantas, defensora de las víctimas de pederastia clerical, Hurtado ha reprochado también al papa que acuda a la abadía en su visita a Cataluña, un lugar que ha calificado como "el escenario del crimen".
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En reconocimiento de todas las víctimas
"No se pueden blanquear estos delitos", ha añadido antes de elogiar que si el pontífice ha sido alabado por hablar de la dignidad y de derechos humanos, debería saber que los cuatro pilares del derecho internacional son verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
Por eso, ha criticado que el acuerdo entre la Iglesia y el Gobierno, que establece un mecanismo de reparación a través de la gestión del Defensor del Pueblo, "no repara a todas las víctimas".
"El acuerdo no es legalmente vinculante. La Iglesia no reconoce ningún tipo de responsabilidad", ya que "en caso de incumplimiento, si los obispos se alarman porque la factura económica está subiendo demasiado, como en el caso de Irlanda, en cualquier momento pueden levantarse de la mesa, dejar las indemnizaciones que haya otorgado el Defensor del Pueblo sin validez alguna y las víctimas perjudicadas no pueden acudir a los tribunales".
Y por eso, considera que el papa no se quiere reunir con asociaciones como la suya "porque sabe que en la audiencia le haríamos preguntas muy incómodas que no quiere contestar".