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ACNUR distingue la labor de Aminata Soucko en defensa de las mujeres refugiadas

La activista convierte su propia experiencia en una red de apoyo para mujeres afectadas por la violencia y la ablación

ACNUR distingue la labor de Aminata Soucko en defensa de las mujeres refugiadas

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reconoció este miércoles en su acto anual por el Día del Refugiado, que se conmemora el próximo 20 de junio, a Aminata Soucko, superviviente de mutilación genital femenina que demuestra que los refugiados también son “líderes y referentes” para todas.

Así lo subrayó la cantante Paula Ribó, conocida como Rigoberta Bandini, al entregar este premio durante el acto, celebrado este miércoles en el Museo Reina Sofía en Madrid, para conmemorar el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y de la Agencia de la ONU bajo el lema ‘75 años haciendo de la historia algo personal’.

Su “entrega incansable”, valentía, humanidad y compromiso con la dignidad y los derechos de las mujeres son algunos de los valores que destacó la artista sobre esta activista maliense.

Aminata Soucko relató cómo su vida ha estado marcada por la mutilación genital femenina que sufrió cuando tenía una semana de vida y su divorcio, que le valió el rechazo de su familia y su comunidad.

Pero también cómo, a medida que fue sanando emocional y físicamente en España, decidió contribuir también con su “granito de arena” a través de su fundación Red Aminata, con la que acompaña a mujeres que han sufrido lo mismo que ella.

Con ellas comparte detalles de su experiencia como el cambio que experimentó tras la reconstrucción de su clítoris a las que seguirán sus pasos en España: “Fue como encender la luz: pasar de tener relaciones sintiendo dolor a sentir placer”, ha explicado.

Durante el acto, ACNUR también otorgó un reconocimiento al abogado y filántropo Antonio Garrigues Walker, quien ha llamado la atención sobre el machismo y las agresiones que sufren las mujeres en todo el mundo y llamó a la sociedad a intentar defenderlas y “hacer las cosas mucho mejor”.

Por su parte, el presidente del Comité Español de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), José María Gil-Robles, defendió que los refugiados no eligen huir de sus países de origen pero las sociedades de acogida, como España, sí pueden elegir estar a su lado.

Celebró que España es “el país más solidario del mundo con personas desplazadas”, con más de 459.000 socios de ACNUR, y ha apelado a no quedarse solo en cifras como la de 117 millones de desplazados que hay en el mundo, sino en cada una de las historias de vida.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, reivindicó a su vez que los refugiados no buscan privilegios sino algo “mucho más básico, mucho más urgente y más imprescindible”, que es seguridad, libertad o posibilidad de vivir en paz.

Pero, para empezar de nuevo, ha subrayado, “hace falta oportunidades” y “alguien que tienda la mano” y, en este sentido, la solidaridad no es “un gesto excepcional”, sino una “elección” de no ser indiferentes y reconocer la dignidad de cada persona, sin excepción.

El acto incluyó el testimonio de las refugiadasLinda Alahmad, de Siria, y Khadija Amin, de Afganistán; la actuación musical de Rigoberta Bandini acompañada por el coro refugiado Música Sin Fronteras y el coro Xenakis y la participación del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol.

Por otro lado, oenegés e instituciones como la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios han alertado del incremento de las necesidades de apoyo psicológico entre la población refugiada debido a una prolongación de su desgaste físico y mental hasta llegar a España, con un aumento del riesgo de intentos autolíticos.

La institución religiosa ha dado cuenta de este balance en un comunicado remitido con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se conmemora el próximo 20 de junio, y ha precisado que estas necesidades existen tanto en adultos como en menores, mientras que las mujeres presentan el riesgo añadido de haber sufrido abusos y violencia de género tanto en origen como en tránsito. Entre otras consecuencias, se ha detectado un incremento del riesgo de intentos autolíticos entre la población refugiada atendida por la orden, que dispone de 850 plazas de acogida en doce centros repartidos por España.