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La siniestralidad temprana factor determinante en los accidentes laborales: el 9,1% se produce durante el primer mes de trabajo

Un estudio impulsado por el Gobierno de Navarra y la UPNA identifica la falta de experiencia práctica en el puesto como uno de los principales factores de riesgo

La siniestralidad temprana factor determinante en los accidentes laborales: el 9,1% se produce durante el primer mes de trabajoUNSPLASH

La siniestralidad temprana, es decir, la que se produce durante los primeros días, semanas y meses de incorporación a un puesto de trabajo, constituye uno de los factores más determinantes de la accidentalidad laboral en Navarra. Esta es una de las principales conclusiones del informe elaborado por la Universidad Pública de Navarra (UPNA) para la Cátedra de Prevención de Riesgos Laborales impulsada por el Gobierno de Navarra y los agentes económicos y sociales (UGT, CCOO y CEN) en el marco del Plan de Empleo y el Consejo del Diálogo Social.

El estudio, basado en el análisis de los accidentes laborales registrados entre 2014 y 2025 en Navarra, pone de manifiesto que una parte significativa de los siniestros se concentra en las fases iniciales de la relación laboral. En concreto, el 9,1% de todos los accidentes analizados se produjo durante el primer mes de trabajo y la incidencia aumenta notablemente durante el primer año de permanencia en el puesto. Además, señala que jóvenes, personas migrantes y personal con escasa experiencia concentran una parte importante del riesgo.

Son solo algunas de las conclusiones destacadas de este informe elaborado por las investigadoras de la Universidad Pública de NavarraCarmen García Olaverri, catedrática de Estadística, y Laura Frías Paredes, profesora permanente de Estadística, en el marco de un trabajo impulsado por la Cátedra de Prevención de Riesgos Laborales, dirigida por Beatriz Rodríguez Sanz de Galdeano. Además de las autoras, en la presentación han participado, además, la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu; el director general de Economía Social y Trabajo, Iñaki Mendióroz y el director de Salud Laboral, Ignacio Aguado.

Visión integral y factores de riesgo

La siniestralidad laboral es un fenómeno complejo en el que confluyen factores muy diversos relacionados con las características de las personas trabajadoras, las condiciones de trabajo, la organización empresarial, la propia naturaleza de las actividades productivas y la eficacia de las políticas públicas de prevención. Partiendo de esta realidad, el objetivo de este estudio es doble:

Por un lado, se trata de identificar aquellos elementos que contribuyen de forma más relevante a la ocurrencia de accidentes laborales y que, por tanto, constituyen ámbitos prioritarios de actuación. Para ello, el análisis se aborda desde tres perspectivas complementarias: las características de las personas accidentadas, las características de las empresas en las que se producen los accidentes y las circunstancias de los propios accidentes. Esta aproximación permite obtener una visión integral del fenómeno y comprender cómo interactúan los distintos factores de riesgo.

En este sentido, la consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, Carmen Maeztu, ha destacado que los resultados del informe aportan “evidencias muy valiosas para orientar las políticas públicas de prevención” y ha subrayado que “la reducción de la siniestralidad laboral es una prioridad absoluta para el Gobierno de Navarra, especialmente en una comunidad que sigue registrando índices de accidentalidad superiores a los que desearíamos”.

La consejera ha señalado que “detrás de cada accidente hay una persona, una familia y un proyecto de vida que puede verse afectado de forma irreversible”, por lo que ha defendido la necesidad de reforzar las actuaciones preventivas en aquellos ámbitos donde la evidencia estadística identifica mayores riesgos. “No podemos normalizar que una parte tan importante de los accidentes se produzca precisamente cuando una persona acaba de incorporarse a su puesto de trabajo”, ha añadido.

En este sentido, ha considerado que los datos del estudio apuntan a la necesidad de reforzar los procesos de acogida, acompañamiento y aprendizaje práctico en las empresas. “La prevención no puede limitarse a la entrega de documentación o a una formación inicial de carácter formal. Es necesario garantizar que las personas trabajadoras conozcan realmente las tareas que van a desempeñar, los procedimientos de trabajo y los riesgos asociados a su actividad”, ha afirmado.

Jóvenes, personas migrantes y trabajadores con escasa experiencia concentran una parte importante del riesgo

En términos demográficos:

  • Los jóvenes presentan mayores tasas de siniestralidad, aunque los efectos de los accidentes en este colectivo son menos graves.
  • Las mujeres sufren, proporcionalmente, menos accidentes que los hombres (también desarrollan frecuentemente su trabajo en ámbitos de menor siniestralidad). Sus bajas por accidente son más largas.
  • Los trabajadores migrantes se concentran en algunos sectores (Agricultura, Construcción y algunas divisiones del sector Servicios), presentan más siniestralidad que los de nacionalidad española; sin embargo, sus bajas por accidente son más cortas.
  • Se observa una elevada siniestralidad en las primeras semanas y meses de incorporación al puesto de trabajo que denominamos siniestralidad temprana.
  • El 9.1% de todos los accidentes ocurridos en Navarra en el periodo de 12 años, han ocurrido durante el primer mes en el puesto de trabajo de la persona siniestrada. (8.5% en 2024)
  • Uno de cada cuatro accidentes ocurre en los 5 primeros meses en el puesto.
  • De todas las mujeres accidentadas en Navarra en los últimos 12 años, el 10% de los siniestros han ocurrido durante el primer mes en el puesto.
  • Dentro de los accidentes ocurridos el primer mes, el 11.4% ocurren el primer día. (10.1% en 2024). En promedio, cada año se accidentan en Navarra90 personas en su primer día de trabajo

Según el informe, la incorporación reciente al puesto implica un conocimiento limitado de los procedimientos de trabajo, los equipos utilizados y los riesgos específicos de la actividad. Esta situación resulta especialmente visible en sectores con elevada rotación laboral, temporalidad o frecuentes cambios de tareas y entornos de trabajo.

El informe se refiere también a la siniestralidad senior indicando que existe mayor duración de las bajas derivadas de los accidentes de los trabajadores más experimentados y esto supone para las empresas la pérdida temporal de empleados difíciles de sustituir a corto plazo. Las empresas deben además estar alerta de la persistencia de estos accidentes pues pueden estar indicando desajustes entre capacidades funcionales, exigencias del puesto y adaptación organizativa.

Respecto a las empresas, las pequeñas empresas (10-49 trabajadores) presentan más siniestralidad que las medianas y las grandes. Las microempresas, muy frecuentes en nuestro tejido industrial, presentan mejores indicadores que las pequeñas empresas, pero también se constata una infradeclaración de accidentes. Este sesgo también afecta a los trabajadores autónomos, que presentan menor número de accidentes, pero los datos apuntan hacia una evidente infradeclaración de accidentes leves. Las empresas con servicio propio de prevención, que suelen ser las más grandes, muestran menos siniestralidad.

En relación con los accidentes, se mantiene a lo largo de los años la proporción de accidentes graves y mortales (0.8%) frente a los leves (99.2%). Disminuye ligeramente la proporción de siniestros que requieren hospitalización y las bajas tienden a ser algo más cortas. En todas las edades, géneros y nacionalidades de la persona siniestrada se observa que conforme aumenta la edad, también lo hace la duración de las bajas. Los lunes se registran más accidentes laborales que cualquier otro día de la semana.

La consejera ha incidido en que estos resultados obligan a seguir avanzando en la colaboración entre administraciones públicas, empresas y agentes sociales. “La prevención es una responsabilidad compartida y requiere un compromiso colectivo. Nuestro objetivo es que cada persona que se incorpora a un puesto de trabajo pueda hacerlo en las máximas condiciones de seguridad”, ha señalado.

La industria, mejores resultados gracias a procesos de incorporación más estructurados

Aunque la siniestralidad temprana está presente en todos los sectores económicos, su incidencia es desigual. La agricultura registra los niveles más elevados, mientras que la industria presenta los indicadores más favorables.

El estudio apunta a que las diferencias podrían estar relacionadas con la existencia de procesos de acogida más estructurados, una mayor supervisión inicial y una formación más vinculada al aprendizaje efectivo del puesto de trabajo.

En este sentido, las investigadoras destacan que la prevención no debe limitarse a la formación teórica sobre riesgos laborales, sino que debe incorporar mecanismos que faciliten el aprendizaje progresivo de las tareas, el acompañamiento durante las primeras semanas y una adecuada integración en los equipos de trabajo.

Por otra parte, se señala que falta de organización preventiva y la infradeclaración de accidentes son dos factores que aparecen de forma recurrente cuando se analizan los colectivos de autónomos y microempresas. Aparentemente tienen menos accidentes a pesar de no tener, en muchos casos, una mínima gestión preventiva. La realidad es que son muchos los accidentes leves que quedan sin declarar en estos colectivos. El informe indica que el infraregistro o la ausencia de actividad preventiva no deben entenderse como falta de responsabilidad o de interés por parte de las empresas, sino como la manifestación de las dificultades que encuentran las estructuras empresariales de pequeño tamaño para formalizar la prevención.

Reforzar la acogida y el aprendizaje práctico para reducir los accidentes

Entre las recomendaciones dirigidas a empresas y responsables públicos, el informe subraya la necesidad de reforzar los procesos de incorporación al puesto, especialmente en actividades con elevada rotación de personal.

Las conclusiones apuntan a que la reducción de la siniestralidad pasa por mejorar los sistemas de acogida, fortalecer la supervisión de los trabajadores de reciente incorporación y garantizar que la formación preventiva vaya acompañada de una adecuada capacitación práctica para desempeñar las tareas con seguridad.

“La evidencia que aporta este estudio nos señala con claridad dónde debemos concentrar los esfuerzos. Si queremos reducir de forma efectiva la siniestralidad laboral en Navarra, debemos actuar sobre aquellos factores que están demostrando una mayor capacidad para generar riesgo, y la siniestralidad temprana, por ejemplo, es, sin duda, uno de ellos”, ha concluido la consejera.