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Juzgan a tres policías forales acusados de trato degradante a un detenido en los calabozos: "Nada justificaba los golpes que recibió"

Los tres agentes, de Tudela, se enfrentan hasta a 4 años de prisión e inhabilitación - Uno de ellos ha reconocido que su superior se excedió y golpeó puñetazos al detenido

Juzgan a tres policías forales acusados de trato degradante a un detenido en los calabozos: "Nada justificaba los golpes que recibió"Redacción DNN

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra ha celebrado este lunes la vista oral contra tres agentes de la Policía Foral destinados en la comisaría de Tudela acusados de golpear y de trato degradante a un hombre detenido en los calabozos. Uno de los policías, agente primero, está acusado de golpear directamente al arrestado con ocho puñetazos, mientras que los otros dos son investigados por no impedir la paliza o colaborar con la acción empujones al detenido. El Ministerio Fiscal pide 2 años y medio de cárcel para uno de los policías forales y 2 años de cárcel para otros dos agentes por los hechos. La acusación particular, que ejerce el abogado José María García Elorz, ha elevado este lunes la petición hasta los 4 años de prisión para cada uno de los tres procesados, mientras que reclama otros cuatro de inhabilitación para cualquier cargo como funcionario público.

La víctima, que él mismo ha reconocido que es un habitual de la comisaría por sus múltiples antecedentes y que de hecho está ahora mismo en prisión provisional por una agresión en el ámbito familiar, ha declarado en la vista oral que se sintió "humillado" porque estaba "colaborativo, indefenso y no había hecho nada". Uno de los agentes ha llegado a declarar que nada justificaba los golpes que recibió el arrestado y ahora denunciante. Y además, ha añadido, que él solo trataba de mediar para que su jefe, el agente 979, no le pegara más al detenido.

Los tres agentes de la Policía Foral, con el detenido. Uno de ellos, uniformado, el 979, lanza un puñetazo al arrestado.

Los hechos ocurrieron el 12 de febrero de 2025, sobre las 9.02 horas, cuando el denunciante se encontraba en los calabozos de la Policía Foral de Tudela, bajo la custodia de los tres acusados, que entraron en el calabozo y “sin que el detenido mostrase resistencia o les acometiese, el agente 979 le golpeó el rostro con su puño izquierdo y después con el puño derecho, mientras le apoyaban los otros dos agentes”, números 1.442 y 570.

A continuación, según el escrito acusatorio, y en presencia del agente 1.442, el agente 979 “propinó tres golpes con la mano derecha al cuerpo del detenido mientras lo zarandeaba. Inmediatamente, los dos agentes, lo arrastraron al suelo de la celda con la intención de engrilletarlo y mientras el agente 979 le colocaba en varias ocasiones la rodilla en el cuello, maniobra altamente dolorosa y peligrosa, el agente 1.442 sujetaba las extremidades del detenido facilitando la agresión que inmediatamente después continuaría, ya que el agente 979 golpeó de nuevo el rostro del detenido en cinco ocasiones con el puño derecho”. Seguidamente, “el detenido quedó sólo, sin nadie que lo auxiliase, tendido en el suelo del calabozo, sangrando abundantemente por la nariz y engrilletado con las manos a la espalda”. 

Los agentes 979 y 1.442 actúan con el arrestado, tumbado ya boca abajo y que va a ser engrilletado. Ahí también recibe golpes.

Asistido en el hospital

Dos minutos después, “los agentes 979 y 1.442 volvieron acceder al calabozo y el agente 979 empujó violentamente al detenido en varias ocasiones mientras éste intentaba incorporarse”. Tras ser asistido por una abogada de oficio, a las 9.23 horas el detenido fue puesto en libertad y acudió al día siguiente a urgencias del Hospital Reina Sofía de Tudela donde se objetivaron las lesiones y se le diagnosticó como policontusionado. 

El detenido agredido es un enfermo mental diagnosticado del síndrome de Gilles de la Tourette y sufre trastorno disocial de la personalidad, patologías que le han llevado a estar detenido en numerosas ocasiones en dependencias de la Policía de Tudela. “Al menos el agente 979 conocía perfectamente al detenido y sus padecimientos psiquiátricos”.

El detenido y denunciante de la agresión, con la nariz ensangrentada en el calabozo.

Agente 1442: "Nada justificaba los golpes que recibió el detenido. Mi jefe le pegó puñetazos"

Uno de los policías investigados, el más joven, con número de placa 1442, que solo llevaba 25 días de prestación de servicios en la Policía Foral, ha declarado esta mañana descargando la responsabilidad en el agente 979 que es que golpeó directamente al detenido. "Nada de lo que hiciera el acusado justificó los golpes que recibió. Me metí por medio para parar los puñetazos que le daba mi jefe, pero no soy quien para hacerlo. Era mi superior jerárquico. No tengo potestad para decidir lo qué hacer. Me meto para parar la situación y evitar que le volviera a pegar. Darle dos puñetazos no está bien hecho. Ojalá hubiera llevado más tiempo en el cuerpo para saber lo qué hacer, yo estaba para que me enseñaran y me encontré con esta situación. Al principio estaba flipando y luego me quedé en shock".

Agente 570: "No observé ningún golpe, solo dos movimientos rápidos"

Otro agente, el 570, que no se dedica a custodia de detenidos pero le había hecho la reseña a la víctima y estaba de paisano, ha negado que presenciara los golpes pese a encontrarse con los otros dos policías en el calabozo. Afirmó que estaba detrás de sus compañeros y del arrestado y que apenas tenía espacio para ver lo que pasaba, aunque aseguró que tampoco escuchó ni gritos ni amenazas del arrestado. Hizo referencia al hecho de las reducidas dimensiones de la celda para justificar por qué no observó la agresión y ningún puñetazo, solo percibió dos movimientos rápidos y luego recibió una llamada telefónica (se ve en las imágenes) por la que abandonó la celda y permaneció en la comisaría.

Agente 979: "Le golpeé porque intentaba agredirme"

El principal acusado, el agente 979, ha ofrecido una versión muy distinta de los hechos. Asegura que el arrestado, aunque no se aprecia en las imágenes, estaba muy alterado y "hay un momento que se apeoxima y puede ser una amenaza. Puede resultar agresivo. Se levanta con ánimo de agredirme, hace un acometimiento, se abalanza y me va a agredir. Y como puedo trato de neutralizarle y al caer al suelo de bruces se golpea la nariz". Este agente, pese a que el otro investigado le ha desmentido, dijo que le golpeó "con la mano abierta" y que no le dio ningún puñetazo porque "son muy lesivos". "Mi primera intención es calmarlo, que esté colaborador". Una vez en el suelo, donde en las imágenes se aprecia que le propina más golpes, dice el policía que le golpeaba en el hombro "para que me soltara la otra mano, porque me la tenía sujeta y me la retorcía. Le gritaba que me soltara". Y ello pese a que el propio policía tenía su rodilla sobre la clavícula del detenido, su compañero estaba sentado sobre las lumbares del mismo y el propio arrestadose encontraba tumbado boca abajo. "Queríamos engrilletarlo, opuso una resistencia activa y no estaba del todo inmovilizado".