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Sin acuerdo en el juicio del exprofesor del IES Zizur que grababa en baños y probadores y la vista se celebra a puerta cerrada

Ha consignado 273.000 euros para reparar a las víctimas, pero no acepta las propuestas de conformidad y quiere evitar el ingreso en prisión

Sin acuerdo en el juicio del exprofesor del IES Zizur que grababa en baños y probadores y la vista se celebra a puerta cerradaCEDIDA

Ha empezado este martes por la mañana en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra el juicio contra el profesor de Educación Secundaria de Navarra de 39 años, detenido en octubre de 2023 cuando ejercía en el IES Zizur, y que se enfrenta a una petición de 180 años de cárcel por parte de la Fiscalía y una responsabilidad civil de 252.500 euros para reparar como indemnización a las víctimas. Está acusado de grabar a unas 40 mujeres con cámaras que instaló en los baños del centro educativo, en establecimientos comerciales e incluso a dos vecinas a las que captó en imágenes a través de una cámara que descolgaba de la fachada. El docente está de baja laboral desde que fue detenido y no ha vuelto a dar clases en ningún centro. Se enfrenta en total a 38 delitos contra la intimidad, así como de dos delitos de posesión de pornografía infantil y otros cuatro de elaboración de pornografía infantil técnica.

En causas de este tipo, con una pluralidad de delitos, el cumplimiento efectivo de la pena se impone en función de una regla jurídica que se corresponde con la triple de la mayor, es decir, que de todas las condenas que se imponen al acusado, si la mayor por el delito que fuera asciende por ejemplo a tres años de cárcel, el cumplimiento efectivo no superaría los nueve años de prisión. En el caso de la agencia Dana Models, el propietario de la misma fue condenado a 115 años de cárcel por grabar desnudas a 129 mujeres, pero en realidad en su acuerdo se estipuló que solo cumpliría cinco años, por ser la pena mayor de 20 meses.

El juicio se está celebrando a puerta cerrada (sin presencia de público) tras no alcanzar las partes un acuerdo, puesto que el acusado, que reconoce la mayor parte de los delitos que se le imputan y que ha consignado incluso 273.000 euros para hacer frente a la responsabilidad civil y que le sirva como atenuante de reparación del daño, no acepta las calificaciones jurídicas y penas propuestas por las acusaciones. Fundamentalmente, la conformidad no se ha podido producir debido a que el acusado quiere evitar el ingreso en prisión y que se le suspenda la pena a costa de otras medidas cautelares. En fechas recientes, hubo un caso con alguna similitud al que se está juzgando, pero no con la pluralidad delictiva que protagonizó el profesor, en el que un procesado fue condenado a 17 años de cárcel por grabar a hombres en los vestuarios de la CD Amaya y al que sin embargo le suspendieron la pena de manera excepcional. No cumplió cárcel. Era un hombre de 65 años que no fue encarcelado en su caso porque en función del acuerdo que alcanzó la defensa con la Fiscalía, ninguno de los delitos superaba los dos años de cárcel y a condición de no cometer un nuevo delito en cuatro años y medio, de tener prohibida la entrada a las instalaciones de la CD Amaya y de pagar la responsabilidad civil.

Dos jornadas de vista oral, una treintena de alumnas menores víctimas

Al acusado se le reconoce en el escrito de la Fiscalía un trastorno mental que afecta de manera leve-moderada a su conducta. En principio, el juicio está previsto que se celebre entre este martes y mañana miércoles. Entre las víctimas que se pudieron identificar a raíz de las imágenes incautadas en sus dispositivos se encontraban una treintena de alumnas del instituto, además de cuatro docentes, otras cinco mujeres captadas en los probadores de los establecimientos de ropa y las dos vecinas.

La investigación efectuada por la Policía Foral finalizó con la identificación de hasta 41 víctimas, 31 de ellas menores de edad, que fueron grabadas a través de distintos dispositivos que utilizó bien desde su domicilio (en dos casos), en los baños del instituto o en probadores de distintos establecimientos de ropa (en este último caso fueron halladas imágenes de más víctimas que no han podido ser identificadas).

Se apoderaba de las claves de acceso de las cuentas de sus alumnas

Además, en el caso de las decenas de imágenes de la treintena de menores alumnas de distintos institutos, principalmente Zizur y a las que había dado clase, también se ha descubierto por parte de la investigación que ha liderado el Juzgado de Instrucción 4 de Pamplona que el acusado, aprovechando su condición de docente y usando los datos personales de las menores, se apoderó de sus claves de acceso de correos y redes sociales como Instagram o Snapchat, con lo que accedía a todo tipo de archivos y fotos privadas de alumnas que luego se guardaba. Incluso se apoderó de algunas imágenes que las adolescentes nunca habían subido a ninguna red o plataforma social. Es decir, se trataba de fotografías o vídeos que solo se hallaban en los propios dispositivos de las jóvenes y que nunca habían sido compartidas.

En la investigación también se descubrieron fotografías de una alumna que fueron tomadas en clase de manera clandestina por el acusado, durante las horas lectivas, con una cámara espía/oculta. En algunas ocasiones el acusado accedió a las cuentas de las alumnas adolescentes, y se apoderó de distintas fotos que tenían ahí guardadas, representándolas posando o en selfies, vestidas, en ropa interior o bikini, en incluso también desnudas.

En el análisis del también se localizaron 25 cuentas de usuario de la red social Instagram que el acusado tenía instaladas sin autorización ni consentimiento de sus titulares, de las que 18 pertenecen a alumnas suyas que estudian o han estudiado en el IES Zizur BHI. El acusado era docente que impartía clase en distintos cursos desde 3º de la ESO hasta 2º de Bachiller. En una de las evidencias localizadas se encontraron seis archivos en formato png en los que el acusado había anotado con los nombres de las cuentas de correo electrónico que las menores utilizaban en su Instituto bajo el subdominio @educacion.navarra.es, otras cuentas de correo electrónico personales, así como los nombres de los perfiles de usuarios de las alumnas en las redes sociales; todas ellas constaban anotadas con sus correspondientes contraseñas de acceso,que eran correctas.

En algunos casos, las imágenes que tomaba de las redes sociales o de las cuentas que se apoderaba las usaba luego para modificarlas con Inteligencia Artificial. Se le considera responsable de 41 delitos contra la intimidad, dos delitos de posesión de pornografía infantil y cuatro de elaboración de pornografía infantil técnica. No se han hallado evidencias de que las imágenes que poseía hayan sido compartidas con otras personas.

Al acusado se le reconoce por parte del Ministerio Público que está diagnosticado del trastorno del control de los impulsos en la esfera sexual, centrado en la actividad de observar la vida de los demás, cuadro que afectaría de forma leve-moderada a sus capacidades.

Lectura del comunicado

Bajo el lema Nazkatuta gaude! ¡Estamos hartas!, el Movimiento Feminista de Zizur ha emitido un contundente comunicado ante el inicio del proceso judicial. Desde el colectivo subrayan que este episodio "no es un caso aislado", sino una consecuencia directa de un sistema patriarcal que, a su juicio, permite, legitima y reproduce la violencia machista de forma constante. "Estamos hartas de que estos hechos no se reconozcan como consecuencia del sistema", denuncian en el texto.

Uno de los puntos centrales del comunicado es la defensa de la dignidad de las mujeres afectadas. El movimiento enfatiza que "las víctimas no son culpables" y reclama su derecho a ser escuchadas sin ser sometidas a procesos de revictimización.

"Declarar es difícil porque implica recordar, explicar y revivir experiencias dolorosas", señalan, poniendo el foco en la dureza del proceso judicial para las jóvenes que deben testificar sobre la vulneración de su intimidad.

Frente a este tipo de agresiones, el Movimiento Feminista de Zizur reivindica la autodefensa feminista como una herramienta fundamental y colectiva. El colectivo rechaza que se "diluya" este concepto, reafirmándolo como una vía política y social para hacer frente a los ataques machistas tras años de organización y práctica.

Asimismo, el comunicado marca distancia con las soluciones punitivas tradicionales: "No creemos que las cárceles vayan a solucionar nuestras vidas". En su lugar, exigen garantías para la prevención y un apoyo real y estructural en la lucha contra la violencia de género.

La nota finaliza con un mensaje de solidaridad directa hacia las afectadas: "Gora borroka feminista! Zuekin gaude!", reafirmando que el acompañamiento a las alumnas y mujeres agredidas será constante durante el desarrollo de la vista oral en los juzgados.