Un profesor de Educación Secundaria de Navarra de 39 años, detenido en octubre de 2023 cuando ejercía en el IES Zizur, se enfrentará la semana que viene en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra a una petición de 180 años de cárcel por parte de la Fiscalía y una responsabilidad civil de 252.500 euros para reparar como indemnización a las víctimas. Está acusado de grabar a unas 40 mujeres con cámaras que instaló en los baños del centro educativo, en establecimientos comerciales e incluso a dos vecinas a las que captó en imágenes a través de una cámara que descolgaba de la fachada. El docente está de baja laboral desde que fue detenido y no ha vuelto a dar clases en ningún centro. Se enfrenta en total a 38 delitos contra la intimidad, así como de dos delitos de posesión de pornografía infantil y otros cuatro de elaboración de pornografía infantil técnica.
Dos jornadas de vista oral, una treintena de alumnas menores víctimas
Al acusado se le reconoce en el escrito de la Fiscalía un trastorno mental que afecta de manera leve-moderada a su conducta. En principio, el juicio está previsto que se celebre entre el martes 24 y el miércoles 25 de marzo. Entre las víctimas que se pudieron identificar a raíz de las imágenes incautadas en sus dispositivos se encontraban una treintena de alumnas del instituto, además de cuatro docentes, otras cinco mujeres captadas en los probadores de los establecimientos de ropa y las dos vecinas.
La investigación efectuada por la Policía Foral finalizó con la identificación de hasta 41 víctimas, 31 de ellas menores de edad, que fueron grabadas a través de distintos dispositivos que utilizó bien desde su domicilio (en dos casos), en los baños del instituto o en probadores de distintos establecimientos de ropa (en este último caso fueron halladas imágenes de más víctimas que no han podido ser identificadas).
Se apoderaba de las claves de acceso de las cuentas de sus alumnas
Además, en el caso de las decenas de imágenes de la treintena de menores alumnas de distintos institutos, principalmente Zizur y a las que había dado clase, también se ha descubierto por parte de la investigación que ha liderado el Juzgado de Instrucción 4 de Pamplona que el acusado, aprovechando su condición de docente y usando los datos personales de las menores, se apoderó de sus claves de acceso de correos y redes sociales como Instagram o Snapchat, con lo que accedía a todo tipo de archivos y fotos privadas de alumnas que luego se guardaba. Incluso se apoderó de algunas imágenes que las adolescentes nunca habían subido a ninguna red o plataforma social. Es decir, se trataba de fotografías o vídeos que solo se hallaban en los propios dispositivos de las jóvenes y que nunca habían sido compartidas.
Usó una cámara espía en clase
En la investigación también se descubrieron fotografías de una alumna que fueron tomadas en clase de manera clandestina por el acusado, durante las horas lectivas, con una cámara espía/oculta. En algunas ocasiones el acusado accedió a las cuentas de las alumnas adolescentes, y se apoderó de distintas fotos que están tenían ahí guardadas, representándolas posando o en selfies, vestidas, en ropa interior o bikini, en incluso también desnudas.
En el análisis del también se localizaron 25 cuentas de usuario de la red social Instagram que el acusado tenía instaladas sin autorización ni consentimiento de sus titulares, de las que 18 pertenecen a alumnas suyas que estudian o han estudiado en el IES Zizur BHI. El acusado era docente que impartía clase en distintos cursos desde 3º de la ESO hasta 2º de Bachiller. En una de las evidencias localizadas se encontraron seis archivos en formato png. en los que el acusado había anotado con los nombres de las cuentas de correo electrónico que las menores utilizaban en su Instituto bajo el subdominio @educacion.navarra.es, otras cuentas de correo electrónico personales, así como los nombres de los perfiles de usuarios de las alumnas en las redes sociales; todas ellas constaban anotadas con sus correspondientes contraseñas de acceso,que eran correctas.
En algunos casos, las imágenes que tomaba de las redes sociales o de las cuentas que se apoderaba, las usaba luego para modificarlas con Inteligencia Artificial. Se le considera responsable de 41 delitos contra la intimidad, dos delitos de posesión de pornografía infantil y cuatro de elaboración de pornografía infantil técnica. No se han hallado evidencias de que las imágenes que poseía hayan sido compartidas con otras personas.
Al acusado se le reconoce por parte del Ministerio Público que está diagnosticado del trastorno del control de los impulsos en la esfera sexual, centrado en la actividad de observar la vida de los demás, cuadro que afectaría de forma leve-moderada a sus capacidades.