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Ander, el empleado municipal que olió la tragedia en Urzainki antes de que se consumara

El administrativo regresaba de tomar el café en el pueblo cuando empezó a sospechar del olor a humo que había en una vivienda junto al frontón, donde se quemaba el tejado

Ander, el empleado municipal que olió la tragedia en Urzainki antes de que se consumara

Ander Carrascón, de 31 años, había hecho el parón rutinario de su trabajo como administrativo en el Ayuntamiento de Urzainki y en torno a las 10.30 horas se había acercado a la gasolinera para tomar un café. Soplaba a esa hora un viento de narices, con rachas fortísimas, y el joven, al regresar a su trabajo, empezó a oler a humo más de lo normal.

"Como era una mañana que ha hecho bastante frío, han encendido las chimeneas en el pueblo y he sentido que el humo procedía de una vivienda cercana, al lado del frontón y que está a apenas 20 metros del Ayuntamiento". Antes de regresar a la casa consistorial, Carrascón no se iba a quedar tranquilo si no le tocaba el timbre a la vecina, que estaba cocinando y tenía la chimenea encendida. Se puso a preguntarle si no había notado algo de humo y la mujer le respondió que no percibía nada, pero que pasara dentro por si acaso.

"Al entrar en la casa he empezado a escuchar como una combustión, un sonido extraño, continuo, como un motorcillo que estuviera enchufado, pero no se veía nada, ni humo, ni fuego. He salido a la calle, pero estaba muy mosca, y me he ido a rodear el edificio. Ahí ha sido cuando he visto que salía llama como del alero del tejado, en la parte de atrás. Ya he llamado a SOS Navarra, al alguacil y a la vecina le he dicho que saliera de casa rápida, que cogiera lo justo, y ella se ha visto muy sorprendida. A la vez he ido a apagarle el fuego de la cocina no fuera que también tuviéramos fuego dentro de casa", comenta entre risas ante el feliz desenlace.

En ese momento, han sacado los extintores del ayuntamiento y del centro de salud, un vecino ha llegado con un todoterreno y ha reaccionado con rapidez para subir a la cubierta, el alguacil ha abierto los hidrantes, ha movido los coches que había aparcados para que los bomberos pudieran maniobrar y por suerte todo ha salido bien. "Los vecinos que han subido al tejado con un guardia civil tienen todo el mérito y han podido sofocar el fuego con rapidez y que los daños fueran mucho menores. Mi único mérito ha sido que he olido el humo y hasta que no he visto de donde salía no me he quedado tranquilo", manifiesta Ander, que lleva desde enero en el puesto de trabajo municipal.