Agentes de Policía Foral, adscritos al Grupo de Investigación Medioambiental (GRIM), han abierto diligencias penales a un varón de 23 años como presunto autor de un delito contra los animales en una localidad de la Comarca de Pamplona.

Los hechos se remontan al pasado mes de marzo, cuando se recibió un aviso a través del Centro de Mando y Coordinación (CMC) de Policía Foral alertando sobre la presencia de objetos peligrosos para los animales en la vía pública. Los agentes de la División de Prevención y Atención Ciudadana, desplazados al lugar, localizaron un primer cebo de chorizo con elementos punzantes. Posteriormente, tras una inspección exhaustiva de una zona verde arbolada, hallaron otros tres cebos de idénticas características.

Intervención quirúrgica de urgencia

Como consecuencia de estos hechos, una perra ingirió uno de los cebos. Tras ser trasladada a un centro veterinario, las pruebas radiográficas confirmaron la presencia de cuatro clavos en su tracto digestivo. El animal tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica de urgencia para salvar su vida y actualmente se encuentra bajo un protocolo de recuperación.

Investigación y autoría

Las investigaciones realizadas, junto con la colaboración ciudadana, permitieron determinar la procedencia del cebo y su trazabilidad, lo que llevó hasta la supuesta persona responsable de la comisión del delito, que ha sido investigada.

Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Guardia de Pamplona y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Navarra.

El Código Penal (art. 340 bis) contempla penas de prisión de 3 a 18 meses o multa de 6 a 12 meses, además de la inhabilitación especial de 1 a 3 años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con animales, así como para su tenencia, para quien cause a un animal doméstico o bajo control humano lesiones que requieran tratamiento veterinario. Asimismo, se considera circunstancia agravante el uso de instrumentos, objetos o métodos peligrosos para la vida o la salud del animal.