Campanadas de Nochevieja: del pollazo de Estopa a la teta de Sabrina
Las campanadas de TVE se llenaron de dobles sentidos para calentar la noche, Atresmedia lo logró tirando del habitual despelote de Pedroche, en Mediaset se congelaron en la nieve y los de ETB divorciaron la emisión de sus dos canales.
Titular de clickbait de manual, que es lo que me piden ustedes cada Nochevieja para dar el repaso a las campanadas, pero les juro que no es humo y cumple con lo que pasó. Empezamos con TVE, donde ya sabe usted que Chenoa y el dúo Estopa fueron la solución de emergencia para suplir a Andreu Buenafuente y Silvia Abril en las campanadas. Y como toda medida desesperada quedó extraña. Estuvieron encantadores, sí; se cayeron bien, también; y, sin embargo, no prendió la química televisiva, que es muy caprichosa. Los hermanos estaban a sus cosas y Chenoa a las suyas, intentando ella que aquello tuviera más pinta de retransmisión televisiva que de vídeo doméstico para saludar a la familia. Les costó entrar en calor pese a los parches térmicos que compró la escotada Chenoa, para ella y sus compis, en un intento de paliar la gélida noche madrileña y ese clásico de la tele en el que las mujeres visten poca tela para lucir cacha y los hombres van abrigados hasta el cuello.
Relacionadas
Ya el gag del principio, con ellos vestidos en la calle con otra ropa y luego en el piso que no era, mientras Chenoa esperaba sola en el balcón, enfrió el ambiente. Fue solo el primero de muchos gags fallidos o que no se entendieron (el sobre, el sirviente, los globos, el tipo disfrazado de pollo...) así que intentando calentar el ambiente tirando de humor de barra de bar con doble sentido a cuenta de pelársela (las uvas) y de tener pollazo (un tipo vestido de pollo grande). Hasta rememoraron la teta de Sabrina, aunque de aquello haga casi 40 años.
Al ritual de explicarnos las uvas “como si la gente fuera gilipollas”, le añadieron su toque didáctico al explicarnos, con notas musicales, que el carillon suena a Do, los cuartos tienen doble nota, Mi sostenido y Si bemol, y cada campanada es un Re sostenido, y hasta se marcaron, guitarra en mano, un villancico que ambienta las fiestas familiares de los Estopa en casa. Uno de los hermanos hasta nos felicitó en euskera (el otro en gallego y Chenoa en su intento de contener al dúo se olvidó de hacerlo en catalán).
Chenoa y Estopa felicitan el año en euskera en la Nochevieja improvisada de RTVE
Lo más divertido de la noche fue cuando Estopa dio paso a publicidad y aparecieron ellos mismos en el anuncio de Aena, y lo peor, el meloso y pretencioso himno musical (Imparables se llama), con el que RTVE conmemora su 70º aniversario poniendo a cantar a los presentadores importantes al estilo de los números corales y ñoños del Telepasión de la primera mitad de los años noventa.
Atresmedia
Cristina Pedroche no sabe contar
A Cristina Pedroche se le ha hecho largo lo de presentar las campanadas junto a Chicote. Celebraron a bombo y platillo con los espectadores que llevan 12 años dándolas juntos y no es verdad. La cita de ayer era la décima ocasión desde que se juntaron por primera vez en la Puerta del Sol para dar la bienvenida al año 2017. Es verdad que por separado ambos tuvieron otras dos parejas con las que ni repitieron: Pedroche con Frank Blanco (La Sexta) y con Carlos Sobera (Antena 3), lo que confirma el meme de que no tiene muy claro ni a quién le ponen a su lado, mientras que el cocinero las dio antes con Sandra Sabatés y Andrea Ropero (ambas en La Sexta).
Pero vamos al grano del asunto. Las campanadas de este año fueron un horror y una estafa. Los presentadores, atados al guion, las calificaron de “históricas” para disfrazar que a las puertas del 20º aniversario de La Sexta han dejado a sus espectadores sin campanadas propias para conectar su emisión a la de Antena 3 y sumar audiencia a la causa de evitar que TVE les gane otra vez. Pero el horror vino de la saturación publicitaria del evento, aquello parecía una teletienda de madrugada con los mismos diálogos artificiales para vendernos cerveza, relojes, seguros... hasta la publicidad subliminal de Netflix en el cartel del Feliz 2025 del campanario cogió aquí forma y se convirtió en publicidad invasiva invadiendo toda la pantalla con un demogorgon que compitió con Pedroche para ver quién llevaba menos ropa. La estafa fue que hasta la visita de Santiago Segura resultó ser un simple anuncio de su próxima peli, con el correspondiente cartelito de publicidad para evitar multas.
Entre anuncio y anuncio que recitar y los cortes publicitarios para meter más anuncios, a Pedroche apenas le dio tiempo a celebrar su habitual fiesta de disfraces y posterior despelote, al filo de la medianoche, en su intento de evitar que la gente se pire a comer las uvas a otra cadena. Esta vez le tocó disfrazarse de Joey poniéndose toda la ropa de Chandler en modo comando pero echándose encima toda su ropa de nocheviejas anteriores a cachitos (como si fuera un extraño homenaje al programa de La 2, pero sin subtítulos divertidos). Al despelotarse, apareció otro minivestido reciclado a partir de una botas con la tela justa para tapar lo justo y al girarse gratificar la espera asomando el inicio de la raja del culo cual fontanero al agacharse, en otro homenaje que no esperábamos. Puro absurdo, puro Pedroche.
Cristina Pedroche, reina de los memes en redes por su vestido en las campanadas
Tras asomarse al precipicio de desearnos un feliz 2016 (Pedroche rectificó a tiempo) se fueron y nos pusieron más anuncios y refritos.
Mediaset
Sin reloj, en playback y a siete grados bajo cero
Las de Tele 5 fueron las campanadas más frías (siete grados bajo cero) y absurdas de la noche. Sandra Barneda y Xuso Jones se largaron a la estación de ski de Formigal (Huesca) y como no tenían allí un reloj conectaron con el del campanario de un pueblo cercano para ponerle el sonido en playback de la Puerta del Sol. Allí se echaron cumplidos el uno al otro, aunque la química, lo que se dice química, no apareciera durante toda la noche ni se la esperara, pese a que se dieron las uvas “congeladas”, el uno en la boca del otro, y hasta un coreografiado pico para rematar su cordialidad, al que el realizador llegó tarde. Incluso él mostró el rojo de sus calzoncillos esperando llamar a la suerte y ella se quitó la capa para lucir tipín y traje-pantalón (mujer prevenida vale por dos) aunque no tardó en recuperarla, que para cuatro que les iban a ver no era cuestión de pillar una pulmonía.
Como era de esperar, y es tradición en la casa, las campanadas viajeras fueron un anuncio publicitario gigante del lugar (Aramón Formigal Panticosa) al que se sumaron otros tantos anunciants y hasta una clínica para operarte la vista si creías que lo que estabas viendo no podía ser verdad. Por no faltar no faltó, por enésima vez en las campanadas de esta cadena, la actuación de Nacho Cano con el personal/becarios/reparto de su musical interpretando Un año más, con mucha pompa pero sin el mimo ni la calidez de Ana Torroja, minutos antes en La 1 desde el museo Reina Sofía.
Euskal Telebista
Divorcio entre ETB1 y ETB2
Quién lo iba a imaginar, pero la Nochevieja acabó en divorcio entre ETB1 y ETB2. Este año no hubo la tradicional conexión en la que, pasadas las campanadas, se unen los presentadores de ambos canales y se unifican las dos emisiones en una para desearnos todos juntos un feliz año.
El resto fue todo igual, aunque con menos personal en pantalla. De los habituales seis presentadores pasaron a solo cuatro (dos parejas en cada canal), que compartieron escenario, pero no plano, en la plaza Nueva de Vitoria, como los últimos años. En ETB1, los correctísimos Ilaski Serrano y Xabier Usabiaga. En ETB2, una entusiasmada África Baeta (6 campanadas) y una comedida Sara Gandara (7 campanadas), y que conste que el empate no se ha dado porque Baeta causó baja el año del covid, el mismo que Ana Obregón. El guion en ambos canales fue el mismo para poner en valor el año cultural en Euskadi, repasar algunas noticias, contar varias anécdotas y hacer una ronda de corresponsales por la que se asomaron Ane Irazabal (Berlín), Xabier Ormazabal (París), Ane Roteta (Londres), Mikel Ayestarán (Estambul), Yerai Diaz (Nueva York), y Olatz Urkia (Pekín) que apareció con su perrita en brazos, lo que aprovechó África Baeta para hilarlo con la promo de la plataforma de audio Guau y brindarnos el chistaco de la noche.
Descolocó, y mucho, que estando en el mismo lugar, con el mismo fondo, a escasos metros una pareja de otra, no se produjera la habitual y esperada unión de presentadores y emisiones de ETB1 y ETB2 en el tramo final de las campanadas. Una pena comenzar divididos el año estando tan cerquita unos de otros, ETB1 y ETB2 no deben ser compartimentos estancos, no deben actuar como una pareja de canales divorciados que no pueden ni brindar una Nochevieja juntos y en ETB2 siempre viene bien escuchar más euskera. Así que este año, cada uno por su lado, dieron paso a la actuación musical de la noche, con Aiora Renteria (Zea Mays) y Francis (Doctor Deseo) interpretando el mítico Corazón de Tango.
Y toca reconocer aquí el mimo que le pone cada año ETB a la actuación musical de sus campanadas con una cuidadísima producción digna de un vídeoclip, que ha servido de inspiración este año a TVE para su programa previo a las campanadas (La Casa de la Música) en el que diferentes artistas interpretaron sus temas en distintos puntos de la geografía (La Oreja de Van Gogh en Donostia, Amaia en el monasterio de Iratxe en Aiegi...) alejándose del centralismo de Madrid para todo y para todos, un sendero por el que deberían continuar en siguientes nocheviejas.
Los gemelos la lían, pero menos
Mientras Shakira cantaba en TVE aquello de “Yo tengo derecho a portarme mal para pasarlo bien”, los gemelos lo llevaban a la práctica en su capricho de hacerse un Ibai dando las campanadas desde la Puerta del Sol ante 2,3 millones de personas conectadas a Youtube.
La casa de los gemelos: broncas, insultos, gritos, amenazas y hasta agresiones
Allí invitaron hasta a su padre (literal) y, según dijeron, se personó la Policía, a la que no vimos. Aunque aseguraron que serían vecinos de Pedroche (a quien sacaron en su tiro de cámara pese a los biombos que intentaban protegerla) lo cierto es que estaban en otro balcón, lejos y esquinados. Para superar el contratiempo, estuvieron igual de malhablados y marcianos que siempre. No faltaron las broncas, insultos y hasta dos de las concursantes llegaron a las manos.
Una de ellas, Marrash, sería después nombrada ganadora de La casa de los gemelos 2. Aunque la gente les siguió masivamente por Internet, sus seguidores no se hicieran notar en la calle, así que la cosa quedó pelín fría en Sol. Eso sí, para evitar un Canal Sur eliminaron la publi de Youtube y las campanadas (con el reloj a tomar viento) las resolvieron poniendo un careto de cada uno ellos en los cuartos y por cada campanada que sonaba. Bien resuelto.
