Crean una funda de móvil con piel humana artificial que responde a estímulos

10.02.2020 | 09:02
Crean una funda de móvil con piel humana artificial que responde a estímulos

Reino Unido. Un grupo de investigadores internacionales ha creado una membrana artificial, que imita a la piel, que pretende llevar la tecnología táctil al siguiente nivel, aumentando la capacidad de dispositivos interactivos. La interfaz, denominada Skin-On, ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) en colaboración con Telecomm ParisTech y la Universidad de la Sorbona (Francia), e imita la piel humana en apariencia, pero también en resolución sensitiva. Según el portal digital TechXplore, se trata de una membrana de silicona multicapa que imita las capas presentes en la piel humana. Está formada por una capa texturizada superficial, una capa de electrodos de hilos conductores y una capa de hipodermis. Con ello, esta membrana, que se puede usar como funda del móvil o como extra sobre el pad de un portátil, permite que los dispositivos "sientan" el agarre del usuario, su presión y ubicación, y puede detectar interacciones como cosquillas, caricias y pellizcos. "Esta es la primera vez que tenemos la oportunidad de añadir piel a nuestros dispositivos interactivos. La idea es quizás un poco sorprendente, pero la piel es una interfaz con la que estamos muy familiarizados, así que ¿por qué no usar su riqueza con los dispositivos que usamos todos los días?", indica Marc Teyssier, responsable principal del proyecto. En esta investigación, esta piel se ha aplicado de tres maneras: funda para móvil, panel táctil para ordenador y smartwatch. El objetivo era demostrar cómo los gestos táctiles en la interfaz Skin-On pueden transmitir mensajes expresivos para la comunicación entre humanos con ordenador o con personajes virtuales. "Hemos visto muchos trabajos tratando de aumentar el ser humano con partes de máquinas, aquí miramos al revés y tratamos de hacer que los dispositivos que usamos todos los días sean más como nosotros, es decir, como humanos", señala Anne Roudaut, otra de las investigadoras.