Prevención de riesgos y seguridad en la práctica de la caza (II)

El riesgo no está solo en las armas y en viajes, sino en el contacto con los animales, el consumo de su carne y la salud

22.12.2019 | 11:54
Un jabalí furioso acomete contra un cazador.

Pamplona Como continuación al artículo anterior acerca de la prevención de los riesgos que entraña el ejercicio de la caza analizados en su manual por el Doctor Miguel Iñigo Noain, experto cazador y especialista en seguridad, pasamos a comentar otro tipo de situaciones que pueden generar problemas, como el desplazamiento a las zonas de caza, contacto con los animales, el consumo de la carne que cazamos, o riesgos derivados de la salud del cazador, aspectos todo ellos que se tratan en los cursos que imparte Adecana en las zonas donde se le requiere, pudiendo ponerse en contacto con esta Asociación en el teléfono 948 175049.

RIESGOS EN EL CONTACTO CON ANIMALES

Los animales salvajes, habitualmente huyen en presencia del hombre, pero si están heridos o sorprendidos a corta distancia o en defensa de sus crías, pueden volverse agresivos utilizando sus dientes, uñas, cuernos y pezuñas, ocasionando graves lesiones e infecciones por la gran cantidad de bacterias que tienen en ellos, sobre todo los jabalíes, que cada vez ocasionan más ataques a cazadores. Siempre que nos acerquemos a un animal abatido para cerciorarnos de su muerte o rematarlo lo haremos por su espalda y por arriba, para protegernos mejor de un posible ataque, evitando entrar a rematar a cuchillo si no tenemos mucha experiencia en hacerlo. Si a pesar de todo nos produce una herida, la lavaremos con abundante agua y jabón, la desinfectaremos con povidona yodada y acudiremos a un servicio médico para que la evalúen y tomen las medidas necesarias. Los insectos, arañas, escorpiones y orugas presentes en la Península Ibérica no son demasiado peligrosos para el hombre, salvo las víboras. En caso de sufrir la mordedura de alguna de ellas, tras llamar al 112 y seguir sus instrucciones, intentar con precaución identificar el tipo de serpiente, tranquilizar al herido, desinfectar la herida aplicándole frío y administrando en la zona algún antihistamínico, evacuándolo lo más rápida posible a un centro sanitario.

INFECCIONES Y PARÁSITOS TRANSMITIDOS POR CONTACTO

Pulgas, garrapatas y otros parásitos habituales de los animales salvajes, pueden pasar al hombre al tener contacto con ellos, principalmente después de muertos ya que en ese momento tienden a abandonar al animal que les ha servido de soporte y buscar un nuevo cuerpo que les permita sobrevivir. Estos parásitos pueden ser transmisores de diferentes enfermedades, algunas de ellas graves. Las principales medidas preventivas para evitar estos problemas son, ser cuidadosos y utilizar guantes al manejar a los animales abatidos durante la cacería, impedir que entren por debajo de los pantalones, controlar nuestras ropas y cuerpo después de una jornada de caza utilizando insecticidas adecuados si fuese necesario y limpiar escrupulosamente tanto el portamaletas del coche como los remolques si han sido utilizados para transportar los animales cazados.

ENFERMEDADES DEBIDAS AL CONSUMO DE CARNE DE CAZA

El consumo de carne de jabalí puede contagiarnos la triquinosis. Para evitarlo es OBLIGATORIO analizar tejidos (músculo intercostal, diafragma, masetero y lengua) de TODOS los jabalíes cazados antes de su consumo para descartar la presencia del parásito, no olvidando hacer lo mismo con los chorizos. Toda la carne de caza debe consumirse correctamente cocinada, de esta forma evitaremos el contagio de algunas enfermedades que pueden transmitirse por el consumo de carne cruda o escasamente cocinada.

PREVENCIÓN DE RIESGOS DERIVADOS DE LA SALUD

Aproximadamente un tercio de los accidentes ocurridos durante la caza son debidos a problemas de salud. La edad media de los cazadores es relativamente alta, más que en otros deportes, exigiendo un esfuerzo físico entre moderado e intenso de larga duración. Por ello debemos mantenernos en buena forma física evitando el sedentarismo y practicando algún tipo de actividad física en el resto de la semana, como andar, subir escaleras. Es necesario que previamente consultemos con nuestro médico para que él, teniendo en cuenta nuestra edad y estado de salud nos aconseje sobre las actitudes y precauciones que debemos adoptar para evitar o controlar una posible hipertensión, hiperlipemia, diabetes etc. y de esta forma prevenir el riesgo de sufrir accidentes derivados de nuestra salud (infarto, insuficiencia respiratoria, hipoglucemias, etc). Muy importante que cuando cacemos no nos olvidemos de mantener todos los tratamientos médicos y dietéticos a que estemos sometidos. En el tercer artículo trataremos la seguridad con las armas de caza, tanto en los domicilios, en su transporte, en su mantenimiento, y en las cacerías (Batidas, palomeras, etc).