san sebastián - Familiares de empresarios guipuzcoanos asesinados por ETA en las últimas cuatro décadas pusieron ayer rostro al dolor y los “verdaderos dramas personales y familiares” que han vivido “miles de empresarios y empresarias” vascos por el terrorismo de ETA. La patronal guipuzcoana, Adegi, cedió el protagonismo de su fiesta anual, el Día de la Empresa, a reconocer la “riqueza generada” por todos ellos, que, “sufriendo en silencio, abrieron cada día las puertas de sus fábricas y negocios, sin caer en el desánimo provocado por el azote de los terroristas”, dijo Pello Gibelalde, el presidente de los empresarios de Gipuzkoa.

Gibelalde no escondió el profundo dolor causado por “quienes han querido destruir este país, llevándolo a la desolación, desde el asesinato, el chantaje y la extensión de dolor”.

Los abrazos, los besos y las lágrimas contenidas de estas víctimas ante un mar de aplausos y al son de Mikel Laboa y una de sus inolvidables canciones, Hegoak ebaki banizkio, marcaron un acto de reconocimiento que pretendía también restañar las heridas del pasado para lanzar después un mensaje de unidad.

El lehendakari y el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, destacaron la figura del empresario vasco, su “legado” y su “férrea voluntad de seguir adelante” pese a la adversidad. Urkullu, que intervino a través de un vídeo grabado desde Bogotá, subrayó que los empresarios vascos “han sabido afrontar riesgos y dificultades para sacar adelante su proyecto” y que “sus familias, en los momentos más duros del terrorismo y la extorsión de ETA, demostraron su compromiso manteniendo la empresa y los puestos de trabajo”.

Gibelalde citó uno a uno a los nueve empresarios guipuzcoanos asesinados por ETA: Ángel Berazadi (1976, en Elgoibar), José Luis Legasa (1977, en Irun), José María Latiegui (1981, en Usurbil), Arturo Quintanilla (1983, en Hernani), Francisco Arín (1983, en Irura), Francisco Arratibel (1997, en Tolosa), Isidro Usabiaga (1996, en Ordizia), Joxe Mari Korta (2000, en Zumaia) e Inaxio Uria (2008, en Azpeitia).

Fueron los familiares de Latiegui, Quintanilla, Arín, Arratibel, Uria y Korta quienes pusieron rostro a todo este dolor y recibieron el homenaje con un nudo en la garganta.

En este homenaje participó también Santi Leceta, “que perdió las dos piernas en 1996 en un atentado cuyo objetivo era el entonces secretario general de Adegi, José María Ruiz Urchegui, y en el que también resultaron heridas nuestras compañeras Susana y Rosi”, recordó Gibelalde.