El Parlamento de Navarra ha iniciado el trámite de la reforma fiscal del Gobierno de Navarra para 2022, y lo hace con la crítica de la mayoría parlamentaria, por lo que su aprobación no está ahora mismo garantizada. No obstante, tanto PSN como Geroa Bai ven margen para un acuerdo en el marco de la negociación presupuestaria.

El Ejecutivo plantea una rebaja de entre 50 y 150 euros anuales para todos los contribuyentes, con un coste presupuestario de 56 millones anuales, y cambios mínimos en el Impuesto de Sociedades. Medidas “insuficientes” y que “quedan cortas” para algunos de los socios del Gobierno, como Podemos e I-E, que ven bien la rebaja del IRPF pero que piden cambios en la tributación de las empresas.

Y también para EH Bildu, que ha mostrado “profundas discrepancias” y que ha asegurado que si no se reforma el Impuesto de Sociedades darán “un no rotundo” a la propuesta del Gobierno. Adolfo Araiz, no obstante, ha dejado la puerta abierta a buscar un acuerdo en las próximas semanas.

El trámite se encuentra en una fase inicial, por lo que tanto PSN como Geroa Bai confían en poder llegar a un acuerdo antes de que la reforma fiscal llegue a votación en el pleno. No obstante, ambos partidos han admitido la dificultad de aumentar la tributación de las empresas en un momento como este. “Seguramente no son unas normas fiscales que nos satisfacen a todos por igual, pero confiamos en que avancen las negociaciones y lleguemos a un acuerdo”, ha apuntado Uxue Barkos. “Estamos en tiempo y forma y estoy convencido de que podremos llegar a un consenso mínimo que permita su aprobación”, ha defendido el portavoz del PSN, Ramón Alzórriz.

Queda abierta la puerta de Navarra Suma, una opción que de momento ni el Gobierno ni la propia coalición de derechas se plantea. “Está hecho. No tengo dudas de que EH Bildu aprobará la reforma fiscal porque lo que le preocupan son los presos”, ha dicho Javier Esparza. Tampoco Ramón Alzórriz ve margen para un apoyo de la Navarra Suma, después de que “haya dado un portazo a la negociación”. Pero es una opción que puede ganar fuerza conforme se acerque la votación si no hay una mayoría que garantice el éxito de una propuesta que, si bien es "insuficiente" para Navarra Suma, avanza en la dirección que reclama la formación de Esparza, que no tendrá fácil justificar un voto en contra.