El TSJN confirma la muerte por amianto de un operario de la antigua Luzuriaga de Tafalla
Trabajó durante cuatro décadas sin las debidas medidas de seguridad e higiene
La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha confirmado una sentencia condenatoria contra la antigua Luzuriaga deTafalla, actual Iron Foundry, por la muerte de un trabajador fallecido a los 79 años de edad como consecuencia de la exposición al amianto del operario en su trabajo y de la falta de medidas de seguridad e higiene adoptadas por la mercantil. La Sala ratifica de manera íntegra la sentencia previa del Juzgado de lo Social número 4, que había estimado la demanda promovida por el hijo del fallecido y condenó a Iron Foundry al pago de una indemnización por daño moral. El operario falleció el 19 de agosto de 2023 a consecuencia de un adenocarcinoma pulmonar.
Los hechos probados de la resolución recuerdan que el hombre trabajó en la firma de Tafalla entre octubre de 1969 y enero de 2008. Lo hizo en varias secciones de la empresa, entre ellas, almacén, acabado, especialmente moldeo y machería; y la resolución dar por probado por distintas sentencias anteriores que en ellas utilizaban el amianto con profusión, sin usar medidas de seguridad y protección. En la resolución se recalca que “el cáncer de pulmón puede aparecer aún con baja exposición al amianto y al sílice ya que los estudios han confirmado que no existe un límite mínimo fiable de exposición por debajo del cual no existía riesgo de desarrollar la enfermedad”.
“La presencia de factores extralaborales como el consumo de tabaco sólo excluiría el carácter profesional de la enfermedad, cuando éste haya actuado con suficiente entidad o intensidad para considerarlo la causa principal de la enfermedad y no haya existido exposición laboral”. Por ello, prosigue el fallo, a pesar de los antecedentes de hábito tabáquico del trabajador, “no se descarta que el carcinoma tenga un origen laboral” y desde el punto de vista de la evidencia científica “tanto por el tiempo de latencia como por la patología que padece, son compatibles con dicha exposición y reúnen el criterio de causalidad”.
Al trabajador se le realizaron reconocimientos periódicos al menos desde 1969 hasta 2004. En la empresa se constituyó una comisión de amianto donde se acordó elaborar un listado por secciones de personas trabajadoras expuestas al amianto. En dicho listado no aparecía el trabajador fallecido.
La resolución recuerda que fue diagnosticado de un carcinoma pulmonar y “es probable que tenga relación con exposición laboral al amianto y a sílice, con los que ha tenido contacto directo en su trabajo” y, por tanto “no se descarta que el carcinoma pulmonar tenga un origen laboral”.
Adavan: “Las familias quieren que se les repare, no que se burlen”
Juan Antonio Castilla, representante de la asociación Adavan, que representa a víctimas de amianto, recuerda que en el juicio la empresa empleó “todo tipo de artimañas, incluido usar como testigos al Director de Recursos Humanos y a la médico de Empresa, tratando de desacreditar no sólo a los testigos, sino, informes médicos contrastados de organismos públicos, como Salud Laboral”. Recuerda que “aún siendo clara y palmaria la sentencia, la antigua Luzuriaga recurrió al TSJN y, este nuevamente le condena incluso a las costas, “dejando claro que el recurso de la empresa no tiene ninguna base legal y, solamente se justifica por el afán de la mercantil de alargar de forma artificial todo el proceso.
Esta actitud no es una defensa de los intereses de la mercantil, es una burla y un escarnio a las víctimas (casi siempre fallecidos) y a sus familiares, que lo único que están reclamando es un reconocimiento y en su caso una reparación por el daño sufrido por la (irre)responsabilidad de la empresa”. A juicio de Adavan, dicha actitud tiene “poco que ver con lo que predican habitualmente en los medios de comunicación de tener en su ADN el humanismo-aprecio honrado y sincero por las personas- y cuya máxima es tener a los trabajadores en el centro. Desde Adavan les animamos a que cumplan en la realidad con lo que predican y lo apliquen a las víctimas de amianto, con el reconocimiento y la reparación que –como mínimo– se merecen. En todo caso desde Adavan no vamos a cejar en el empeño porque así sea”.